Víctor Aparicio Abundancia, conocido artísticamente como Víctor Coyote, falleció a los 68 años mientras pedaleaba en bicicleta por una carretera de Segovia. Había viajado a la ciudad para observar el eclipse lunar la noche anterior. Su muerte repentina ha dejado sorprendidos a amigos y colegas que conocían su compromiso con el deporte y la vida activa.
Originario de Tui, Galicia, Víctor se trasladó a Madrid en la década de 1970 para estudiar Bellas Artes. En la capital, se sumergió en la escena musical y formó el trío de rockabilly Los Coyotes, que pronto se adaptó al estilo psychobilly, destacándose por sus influencias y su carácter distintivo. Este cambio no fue casualidad, ya que el grupo grabó para 3 Cipreses, el sello creado por Eduardo Benavente de Paralisis Permanente y sus amigos.
La curiosidad fue un motor en la vida de Víctor, quien frecuentaba tiendas de segunda mano en busca de discos raros. Su conocimiento musical superaba al de muchos de sus contemporáneos, y sus composiciones contaban historias intrigantes que escapaban de los ambientes urbanos de Berlín o Londres.
El primer LP de Los Coyotes, Mujer y sentimiento (1985), se alejaba de los cánones de la Movida, que buscaban una conexión directa con la modernidad europea. Víctor se situaba en un triángulo imaginario que abarcaba la Península Ibérica, América y África, lo que llevó a algunos a etiquetarlo como parte del «rock latino». Su enfoque también abordó temas como la inmigración, un fenómeno que pocos artistas de su época trataron.
A pesar de su singularidad, Víctor no logró conectar con un público masivo. Su imagen en letras y promociones, que exhibía una masculinidad marcada, fue a menudo malinterpretada como arrogancia. Sin embargo, aquellos que lo conocían valoraban su humor y su capacidad de adaptación. En ocasiones, compartió escenarios con Alaska, sustituyendo a Carlos Berlanga durante su servicio militar y, además, creó canciones infantiles para el programa Xabarin Club de la TVG.
A pesar del esfuerzo promocional de su discográfica, que intentó posicionar su tema «Jaguarundi» como sintonía de la Vuelta Ciclista de España en 1995, la recepción del público fue variada. Un ejecutivo del sector musical reflexionó sobre cómo los constantes cambios de estilo de Víctor confundieron a medios y oyentes, lo que limitó su reconocimiento en comparación con otros artistas como Prince. En su libro Cruce de perras, Víctor se imagina a sí mismo en un asilo, siempre con orgullo y desafiando a otras figuras del medio, como Santiago Auserón, quienes tuvieron más éxito.
A lo largo de su carrera, Víctor Coyote demostró ser un trabajador incansable. Colaboró con el fallecido Pepo Fuentes en el estudio de diseño Pocateja y se aventuró en diversos campos, incluyendo cómics, carteles de cine y documentales. Su enfoque siempre fue multidisciplinario, buscando oportunidades en diferentes áreas mientras volvía a la música cuando el momento lo requería. Este año, había lanzado un nuevo recopilatorio titulado El propio, reafirmando la calidad y relevancia de su legado musical.