Lee Gettler, antropólogo de la Universidad de Notre Dame, es difícil de localizar por teléfono, no solo por la complejidad de su trabajo, sino también porque está ocupado cuidando a sus dos pequeños hijos. Este compromiso destaca a los padres humanos entre los mamíferos, quienes generalmente no asumen roles de cuidado de crías tan involucrados. Gettler y otros investigadores han estudiado cómo las responsabilidades parentales varían entre culturas y cómo ciertos comportamientos en animales pueden ofrecer pistas sobre la evolución de la paternidad humana.
Aún queda mucho por conocer sobre los orígenes de la paternidad humana y cómo se desarrolló esta singular dedicación, particularmente en lo que respecta a los cambios hormonales que viven los padres. Una mejor comprensión de estas dinámicas podría beneficiar a diversas estructuras familiares.
El papel de los padres en el reino animal
Según Rebecca Sear, demógrafa evolutiva de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, en muchas especies de mamíferos, los padres generalmente contribuyen poco más allá de la fecundación, dejando la mayor parte del cuidado a las madres. En contraste, algunas aves muestran un notable comportamiento de crianza compartida entre ambos progenitores.
En el caso de los simios, que son nuestros parientes más cercanos, se observa que la mayoría de los machos también tienen poco contacto con sus crías, lo que resulta en que las hembras deben espaciar sus embarazos para asegurar la supervivencia de las crías. Por ejemplo, en chimpancés salvajes, hay un intervalo de cuatro a seis años entre nacimientos.
Sin embargo, los ancestros humanos adoptaron un modelo diferente, donde las madres recibían apoyo de sus comunidades y padres, lo que les permitía tener más hijos en intervalos más cortos, facilitando así la evolución del ser humano.
Transformaciones hormonales en la paternidad
Los padres primerizos experimentan una notable disminución de la testosterona, lo que puede aumentar su sensibilidad y afecto hacia los recién nacidos. Un estudio realizado por Gettler en Filipinas reveló que los hombres con bebés recién nacidos mostraron caídas significativas en sus niveles de testosterona, que aumentaban nuevamente a medida que los niños crecían.
La testosterona se relaciona con el comportamiento competitivamente en machos de muchas especies. Esta disminución podría ser la forma en que la naturaleza prepara a los padres para colaborar con sus parejas y cuidar de sus hijos. Entre las aves también se observa esta tendencia: los padres que cuidan a sus crías tienden a mostrar descensos en sus niveles de testosterona.
Además, la prolactina, otra hormona relacionada con el comportamiento paternal, podría jugar un papel similar en humanos, sugiriendo que los mismos mecanismos evolutivos subyacen en la paternidad tanto en aves como en seres humanos.
Las lecciones de los gorilas
Investigaciones sobre gorilas de montaña en Ruanda conducidas por Stacy Rosenbaum, antropóloga biológica de la Universidad de Míchigan, han aportado valiosas pistas sobre la paternidad. En este caso, los machos gorilas a menudo interactúan con crías, independientemente de su relación biológica con ellas, lo que podría beneficiar tanto a los pequeños como a los machos en términos de socialización y protección.
Los machos gorilas robustos actúan casi como niñeros, desempeñando un papel fundamental en la protección de las crías frente a depredadores. Estos vínculos no solo son beneficiosos en la niñez, sino que también perduran durante el crecimiento, mostrando que las interacciones entre machos y crías tienen un impacto positivo en la supervivencia.
Beneficios sociales de la paternidad
Rosenbaum sugiere que cuidar a las crías también puede hacer que los machos sean más atractivos para las hembras, refutando la idea de que el comportamiento paternal solo puede surgir en especies monógamas. Este hallazgo se alinea con estudios sobre la paternidad humana, donde muchos hombres se involucran en la crianza de niños que no son biológicos, lo que puede ser visto como una inversión en su relación con la madre.
Dicha inversión en el bienestar de los niños, incluso si no son biológicos, sugiere que el cuidado paternal puede ser un factor relevante en la atracción entre parejas.
Diversidad en los modelos de paternidad
La paternidad humana es notable por la atención que muchos padres ofrecen a sus hijos, aunque esta no es una constante. Sear destaca que no todos los padres están presentes o participan de manera activa. Analizando datos de población mundial, se encontró que los niños con padres ausentes no necesariamente tienen mayor riesgo de mortalidad, lo que sugiere que otros miembros de la comunidad pueden asumir funciones similares cuando falta una figura paterna.
Históricamente, se ha considerado que la paternidad se limita a la provisión económica, pero Gettler propone una visión más amplia que incluya el cuidado directo, la socialización y la creación de redes en la comunidad. Por ejemplo, en comunidades cazadoras-recolectoras, la relación entre los cazadores exitosos y el número de hijos es evidente, pero su papel abarca mucho más.
En diferentes culturas, como aquellas en la República del Congo, el valor de la figura paterna puede variar. En contextos occidentales, el ideal de la familia nuclear a menudo no se refleja en la realidad de muchas comunidades alrededor del mundo, lo que subraya la flexibilidad que caracteriza a la especie humana en términos de estructura familiar.
Abordar este tema con una perspectiva menos crítica podría ayudar a entender mejor las diversas formas de paternidad y contribuir a mejorar el bienestar de padres e hijos en todas sus formas.