Despedida de Abraham: Un adiós memorable en [lugar/tema principal]

Despedida de Abraham: Un adiós memorable en [lugar/tema principal]

Abraham Santibáñez Martínez falleció este lunes a los 88 años. Semanas atrás, en un mensaje, anunciaba la preparación de un proyecto de memorias, mencionando que comenzaría con sus recuerdos de Til Til y La Cisterna, épocas que evocan la Guerra Civil Española y el Gran Terror de Stalin, momentos históricos que él vivió intensamente.

A pesar de su avanzada edad, Santibáñez desafiaba a la muerte. En 2022 estuvo 119 días en el hospital debido a múltiples cirugías, pero su espíritu indomable lo llevó a salir adelante, insistiendo en no ser fotografiado hasta recuperar su emblemática barba Van Dyke. Su vida estuvo marcada por un fervor inquebrantable.

Un periodista comprometido

Santibáñez fue un referente en el ámbito del periodismo y un firme defensor de la doctrina social de la Iglesia, admirando a figuras como el cardenal Raúl Silva Henríquez y líderes políticos como Konrad Adenauer y Winston Churchill. Fue un crítico de Salvador Allende y Augusto Pinochet, participando en 1978 como testigo de la apertura de los hornos de Lonquén, donde se encontraron los cuerpos de los primeros desaparecidos durante la dictadura.

Como parte de la primera generación de periodistas universitarios en Chile, se unió a Ercilla en los años 60, donde ayudó a transformar la publicación en una revista política de referencia, similar a Time. Su obra, escrita con claridad y precisión, sentó las bases del “periodismo interpretativo”, convirtiéndose en un manual de la especialidad para varias generaciones.

Chipre de resistencia

Tras la intervención de la dictadura en Ercilla, Santibáñez y su equipo fundaron Hoy, la primera revista de oposición al régimen de Pinochet. Durante los primeros diez años, se desempeñó como subdirector, dedicándose a organizar y dirigir la redacción, manteniendo un enfoque riguroso y disciplinado en el trabajo periodístico.

Su talento para escribir sobre diversas temáticas, especialmente política internacional, lo diferenciaba en un contexto en el que pocos lo hacían. La prosa de Santibáñez, elegante y clara, reflejaba su compromiso por la verdad, un testimonio de su ética profesional y su respeto por el oficio.

Legado académico y profesional

Además de su pasión por el periodismo, Santibáñez amaba la docencia. Impartió clases en varias universidades, lamentando la falta de reconocimiento hacia los docentes. A pesar de haber revisado miles de trabajos, poco se quejaba de su calidad, manteniendo un enfoque constructivo y optimista hacia sus alumnos.

El periodismo fue su vida. Santibáñez dejó una huella indeleble en el campo, siendo un maestro tanto en conducta como en moral, y un ejemplo a seguir para las nuevas generaciones de periodistas.

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