Este sábado, una serie de disparos resonó en las cercanías de la Casa Blanca, volviendo a poner de relieve la violencia política en Estados Unidos. El Servicio Secreto respondió al incidente, abatir al supuesto agresor, quien fue trasladado a un hospital donde posteriormente falleció. Además, un segundo individuo resultó herido por los disparos de los agentes; este último, según las primeras informaciones, no tenía relación alguna con el perpetrador y se encuentra en estado crítico.
El episodio se produce apenas un mes después del intento de atentado contra el expresidente Donald Trump durante la cena de corresponsales en el hotel Hilton de Washington. En esa ocasión, Cole Thomas Allen obligó a evacuar a Trump, la primera dama y al vicepresidente J. D. Vance.
A diferencia del intento de atentado de abril, el incidente del sábado no representó un gran riesgo para Trump. Según reportes, a las 18:00 horas de Washington (00:00 en España), un hombre se acercó a un control de seguridad ubicado en el cruce entre la calle 17 y la avenida Pensilvania, en las inmediaciones de la Casa Blanca, y abrió fuego contra los agentes.
Tras la confusión inicial, las autoridades confirmaron que el agresor había sido “neutralizado” y trasladado al hospital George Washington, donde fue declarado muerto. Un funcionario que habló con Reuters describió al hombre como una persona con “trastornos mentales”.
Durante los momentos críticos, en los que se escucharon entre 15 y 30 disparos, las autoridades de la Casa Blanca decretaron un cierre de seguridad en el complejo presidencial, que duró menos de una hora. Luego informaron que la situación estaba bajo control y que no se registraron heridos entre los agentes del Servicio Secreto.
Trump decidió permanecer en Washington este fin de semana para seguir de cerca las negociaciones de un posible acuerdo de alto el fuego con Irán, lo que atrajo la atención de numerosos periodistas en la Casa Blanca. Sin embargo, el tiroteo sorprendió a todos desde un lugar inesperado.
En medio de los disparos, los reporteros fueron trasladados a la sala de conferencias de la Casa Blanca, donde se les ordenó buscar refugio mientras los agentes del Servicio Secreto instaban a “tirarse al suelo”. Según un recuento de CNN, alrededor de 24 periodistas, incluidos fotógrafos y corresponsales, se resguardaron en esa sala durante el cierre temporal de la Casa Blanca.
El expresidente Trump se encontraba en la residencia oficial durante el tiroteo y fue informado sobre el incidente de inmediato por el Servicio Secreto, según declaraciones de un funcionario de la Casa Blanca.
Un vídeo viral en redes sociales captó el momento en que Selina Wang, corresponsal de ABC News, escuchó los disparos mientras grababa un video para redes sociales desde el Jardín Norte de la Casa Blanca. «Sonaron como docenas de disparos. Nos indicaron que corriéramos hacia la sala de conferencias de prensa», relató más tarde en su cuenta de X.