Carabineros de Chile ha dado de baja a un funcionario que sustrajo un paquete individual de Chis Pops desde la maletera de un automóvil, el mismo en el que falleció Alejandro, un niño de 12 años. Este trágico suceso ocurrió en la madrugada del 23 de junio, cuando Alejandro fue arrastrado casi tres kilómetros tras un robo violento conocido como encerrona en San Bernardo, en la zona sur de Santiago de Chile. El vehículo, un Peugeot rojo del año 2008, había sido guardado temporalmente en un destacamento policial, a pesar de que ya estaba en poder de sus propietarios y se habían realizado todos los peritajes pertinentes.
La decisión de la baja del carabinero se debió a una violación ética, ya que no está permitido sacar nada de los vehículos dentro de los destacamentos policiales. Durante la revisión de rutina en los cambios de guardia, una funcionaria observó las cámaras de seguridad y denunció que un oficial había tomado y consumido los Chis Pops. Este informe llegó a la Prefectura de la zona Cordillera, que procedió con la desvinculación del carabinero. Además, se ha iniciado un sumario administrativo y se presentó una denuncia ante la Fiscalía Militar.
En un comunicado, Carabineros de Chile reafirmó su compromiso con la legalidad y la transparencia, subrayando su política de control interno dirigida a mantener la confianza de la ciudadanía y el cumplimiento estricto de las normas institucionales.
La muerte de Alejandro ha conmovido profundamente a la sociedad chilena. El niño viajaba en el asiento trasero del vehículo junto a su tía materna y su padre, regresando de un largo viaje desde Argentina. Al equivocarse de ruta, se detuvieron en la caletera para buscar indicaciones, momento en el que fueron atacados por una banda de cinco delincuentes que habían robado otro automóvil en una gasolinera cercana. Utilizando la técnica de encerrona, los delincuentes obligaron a la familia a bajar del coche bajo amenazas y golpes, llevando consigo a Alejandro, quien quedó colgando de su cinturón de seguridad.
La banda fue detenida en menos de 24 horas gracias a la investigación liderada por el fiscal Leonardo Tapia, jefe de Análisis Criminal de la Fiscalía Metropolitana Occidente, junto a un equipo de Carabineros. Dos de los arrestados son menores de edad, de 17 años, y uno de ellos condujo el Peugeot robado, mientras que otros cuatro integrantes lo seguían en un Mitsubishi blanco también conseguido mediante un asalto.
El fiscal Tapia, quien reconstruyó los hechos el mismo día de la tragedia, aseguró que los delincuentes eran conscientes de que Alejandro estaba siendo arrastrado, dado que sus padres estaban gritando desesperadamente por la situación. «Este no fue un accidente. No se les escapó de las manos. Fue una decisión consciente de continuar con el delito, asumiendo las consecuencias», declaró.