El reciente anuncio del canciller chileno sobre un encuentro de seguridad en Santiago ha captado la atención regional. Esta cumbre de alto nivel contará con la participación de altos representantes de Cancillerías y secretarías de estado de Perú, Bolivia, y posiblemente Ecuador y Argentina. Aunque la coordinación internacional es crucial para enfrentar el crimen transnacional, hay preocupaciones sobre si este evento pasará de las palabras a la acción efectiva, dado que el fenómeno del crimen organizado trasciende las fronteras nacionales y requiere soluciones más allá de las ideologías políticas.
Antecedentes de la Iniciativa
En abril de 2024, el presidente Gabriel Boric inauguró la Primera Reunión de Ministros, Ministras y Altas Autoridades de Seguridad Pública y Crimen Organizado en Chile. Este evento incluyó la participación de ministros y representantes de varios países de la región, quienes subrayaron la necesidad de cooperación, independientemente de las diferencias ideológicas. Se discutió la creación de mecanismos para combatir el tráfico de drogas y armas, así como la mejora de sistemas penitenciarios. La realidad es clara: el crimen organizado no conoce fronteras, y es fundamental encontrar soluciones conjuntas para proteger el Estado de derecho.
Datos sobre Violencia en América Latina
A pesar del discurso sobre América Latina como un continente pacífico, la región enfrenta altas tasas de violencia. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), la tasa de homicidios en América Latina es tres veces superior al promedio mundial, y el 50% de estos homicidios están relacionados con el crimen organizado, en comparación con el 24% a nivel global. Sin embargo, de acuerdo a un estudio de Latinobarómetro 2024, la preocupación principal en la región sigue siendo la economía, un reflejo de la alta desigualdad que prevalece y que afecta a las comunidades más vulnerables frente al crimen.
Percepciones de Seguridad entre la Ciudadanía
El Latinobarómetro 2024 revela que, aunque la seguridad es la segunda preocupación más relevante para la población, hay diferencias notables entre los países. Curiosamente, algunos países con altas tasas de homicidios no consideran la delincuencia como una prioridad. Por ejemplo, en Honduras, a pesar de tener una de las tasas de homicidio más altas, solo un 12% de la población identificaba la delincuencia como un problema importante. En contraste, Chile, con tasas más bajas, tiene un 45% de ciudadanos que consideran la seguridad su principal preocupación.
Contexto Político y Geopolítico
El encuentro en Santiago incluye a varios países que participaron en el Escudo de las Américas en EE.UU. en marzo pasado, una iniciativa estadounidense contra el narcotráfico y el crimen organizado en la región. Esto se da en un contexto donde la Doctrina de Seguridad Nacional de EE.UU. influye en las políticas de la región, estableciendo una zona de influencia estratégica y control sobre flujos migratorios y recursos críticos.
La Necesidad de Enfoques Integrales
El dilema del crimen organizado en América Latina exige enfoques que prioricen la cooperación y el fortalecimiento institucional. Las soluciones deben trascender las ideologías políticas y centrarse en una visión de largo plazo que beneficie a los ciudadanos. Esto es crucial, especialmente para un gobierno que ha experimentado cambios en el gabinete, ya que la falta de un plan claro afecta su capacidad para abordar eficazmente el crimen organizado, un tema que fue clave en su promesa electoral.