Un abrigo que reconforta, un reloj que se detiene en el tiempo y un trompo deseoso de rodar eternamente. Estos son algunos de los objetos que integran el pequeño museo íntimo de Piedad Bonnett, la poeta colombiana más reconocida actualmente, originaria de Amalfi y con 75 años de vida. Estos elementos se presentan en su nuevo libro, La voz de las cosas, donde combina por primera vez sus ilustraciones con sus versos. “Los instrumentos. Su liviandad, su peso. Su forma de durar más allá del que ejerce el arte trabajoso de vivir cada día”, expresa en uno de sus poemas. En otra página, una chaqueta evoca la ausencia de la persona que solía usarla. Un antiguo CD de Manu Chao reflexiona sobre si la eternidad podría ser “una canción que vuelve y vuelve a la memoria”.
Reflexiones en un año electoral
Piedad Bonnett no solo se destaca como poeta y novelista, sino que también es columnista semanal en El Espectador, donde ofrece su perspectiva sobre diversos temas políticos. En este año electoral, su atención se centra no solo en las cuestiones existenciales y la muerte, sino también en las emociones que predominan en la campaña presidencial. “Veo sobre todo mucho miedo”, afirma. “Nos han encerrado entre dos opciones, la derecha y la izquierda, sin ofrecer una alternativa intermedia. Me sorprende que personas progresistas voten por la derecha sin cuestionar su decisión para detener el avance de Cepeda, o que intelectuales no se atrevan a criticar a Petro. Yo voté por Claudia López en la consulta presidencial; creo que fue una administradora competente cuando fue alcaldesa, y aunque no comparta todas sus posturas, considero que es quien podría manejar bien este país”.
En su obra y su columna, Piedad Bonnett ofrece una mirada profunda sobre los objetos y la política, conectando su visión artística con la realidad social y política de Colombia.