El asesinato de Homar Salas, recién electo presidente del Sindicato de Trabajadores del Ayuntamiento de Culiacán, se produjo el 30 de abril, solo un día después de que un juzgado de Nueva York alterara la política en Sinaloa. Salas fue abatido a tiros en el garaje de su hogar, mientras se preparaba para salir. En el ataque también perdió la vida su escolta, quien lo acompañaba desde que se había producido un primer intento de asesinato un mes antes en el mismo lugar.
Contexto electoral y amenazas
Las elecciones en las que Salas resultó ganador estuvieron marcadas por la controversia. Varios candidatos se retiraron a última hora, y las paredes de la sede del sindicato estaban cubiertas de amenazas. Este clima de tensión refleja la delicada situación política en Sinaloa.
Implicaciones políticas
El asesinato de Salas tiene lugar en un contexto aún más complejo debido a la reciente imputación del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el gobernador Rubén Rocha Moya y otros nueve altos funcionarios, incluido el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez. La oposición ha criticado fuertemente a Gámez por la falta de transparencia en la gestión de las finanzas públicas de la capital sinaloense.
Este trágico episodio resalta los peligros y desafíos que enfrentan los líderes laborales y políticos en la región, evidenciando una crisis de seguridad que continúa afectando a Sinaloa.