Tragedia en Pereira: Fallece Daniela Andrea Largo Sánchez tras ser rescatada de los escombros
Daniela Andrea Largo Sánchez, una joven de 32 años, ha fallecido este sábado tras haber sobrevivido a un devastador terremoto que derrumbó el motel donde se hospedaba en Pereira. Su rescate, que logró atraer la atención internacional, se había convertido en un símbolo de esperanza en medio de una tragedia que ha cobrado casi 300 vidas.
Rescate lleno de esperanza
Después de estar casi dos días atrapada bajo los escombros tras el sismo del pasado lunes, Daniela fue finalmente rescatada viva, en medio de aplausos de una multitud que seguía su búsqueda. Aunque su estado físico aparentaba estabilidad al momento de ser extraída, su salud se deterioró rápidamente; sufrió una parada cardiorrespiratoria durante el traslado en ambulancia, lo que requirió 20 minutos de reanimación.
La dramática condición de Daniela
A pesar de que la familia de Daniela, especialmente su madre, mantenía la esperanza de que estaba fuera de peligro, su situación se tornó crítica pocas horas después de ser rescatada. Martha Emilce Sánchez, su madre, había informado días antes que los exámenes de su hija estaban mejorando. Sin embargo, conforme avanzó el día, las complicaciones se incrementaron: «Les fallaron los riñones, las pulsaciones se redujeron, la presión… Fueron varios episodios, y no aguantó», comentó su padre, Julio César Largo.
Una luchadora incansable
No era la primera vez que Daniela enfrentaba la muerte. Diagnosticada con cáncer de huesos hace cinco años, los médicos habían recomendando la amputación de una pierna, a la cual se negó, optando por una prótesis en su lugar. Dos años después, sufrió una recaída, con metástasis en los pulmones, y nuevamente se debatió sobre la amputación, pero decidió interrumpir los tratamientos y dejar de asistir a revisiones, deseando que su vida terminara en sus propios términos.
Complicaciones médicas post-rescate
Durante su rescate, Daniela fue hallada con el brazo derecho atrapado bajo una puerta, lo que llevó a su amputación. Este hecho complicaría aún más su condición médica. Se diagnosticó que sufría del síndrome de aplastamiento, un problema recurrente entre víctimas de terremotos. Cuando una extremidad queda comprimida durante un periodo prolongado, se interrumpe el riego sanguíneo y se liberan toxinas al torrente sanguíneo, que pueden afectar gravemente el funcionamiento de los riñones y el corazón.
Familia y legado
Daniele deja atrás un hijo de 12 años, que vive bajo el cuidado de su abuela, Martha. El niño, que había estado esperando a su madre para celebrar su cumpleaños, tuvo que soplar las velas sin ella. A pesar de la tragedia, el pequeño aguardaba pacientemente en la puerta del hospital, con la esperanza de volver a ver a su madre.