La ciudad de Tijuana, en Baja California, se destaca por ser reconocida como el punto «donde comienza la patria» en relación a Estados Unidos. Esta localidad ha sido históricamente un símbolo de patriotismo mexicano, especialmente en el contexto de la relación complicada con su vecino del norte. A lo largo de los años, el acercamiento de EE. UU. a México ha sido objeto de controversia, debido a las invasiones, despojos territoriales y acuerdos que muchos consideran desventajosos para el país.
Varios líderes políticos, incluidos expresidentes mexicanos, han actuado en consonancia con los intereses estadounidenses. Este fenómeno ha propiciado una intervención sutil, aunque en algunas ocasiones más evidente. Durante la administración de Donald Trump, esta intervención se intensificó, impulsando una agenda claramente intervencionista bajo el pretexto del combate al «narcoterrorismo». Esta situación ha llevado al oficialismo a unirse en defensa de la soberanía nacional, convirtiéndose en una prioridad para el Gobierno de Claudia Sheinbaum.
Las dinámicas entre Tijuana y Estados Unidos continúan evolucionando, reflejando una relación intrincada entre patriotismo, soberanía y políticas externas.