Toda la energía colectiva que impulsó a España, a miles de kilómetros del escenario de la historia, fue palpable en la celebración de los futbolistas y el cuerpo técnico de la selección española tras su victoria en el Mundial. La final, disputada en Nueva Jersey, conquistó a una audiencia media de 15.706.000 espectadores en todos los canales, lo que refleja el gran interés y la pasión por el fútbol en el país.
Las calles de Madrid se colmaron de fervor y celebraciones, congregando a casi dos millones de personas según la Delegación de Gobierno. Color rojo predominante, banderas ondeando y un ambiente festivo caracterizaron la plaza de Cibeles, donde la afición se reunió para rendir homenaje a los nuevos campeones del mundo. De abuelos a nietos, la euforia fue palpable, uniendo a generaciones que, en su mayoría, no vivieron o no recuerdan la anterior victoria de España cuando se alzó con su primera estrella.
Este momento histórico se convierte así en un símbolo de unidad y alegría nacional, destacando el impacto del fútbol como fenómeno social y cultural en el país.