“Uribe es fascista, digámoslo con toda claridad y de una vez por todas”. Con estas contundentes palabras, el senador y candidato presidencial de la izquierda colombiana, Iván Cepeda, se posiciona en la recta final de la campaña. En un abarrotado mitin en la Plaza de Bolívar de Bogotá, Cepeda declara su intención de ser la alternativa a la derecha radical que se presenta en las elecciones. Este tipo de afirmaciones no son nuevas; su aliado, el actual presidente Gustavo Petro, ha expresado opiniones similares. Sin embargo, lo sorprendente es que Cepeda no se dirige a uno de sus competidores directos, sino al padrino político de Paloma Valencia, candidata de la derecha tradicional.
Candidaturas y Polarización
La irrupción de Abelardo de la Espriella en la campaña resulta sorprendente. Este abogado penalista se ha convertido en una figura prominente en la ultraderecha, superando a otros candidatos ya establecidos, como la senadora María Fernanda Cabal. Anteriormente, personajes como el periodista Vicky Dávila o Santiago Botero, quien propone la pena de muerte para los corruptos, parecían tener más visibilidad. Sin embargo, De la Espriella ha captado la atención del electorado con un enfoque provocador y un mensaje que resuena entre un sector creciente de la población.
Estrategia Política de De la Espriella
Abelardo de la Espriella, conocido como “El Tigre”, ha presentado una campaña digital impactante, ganando el apoyo de diferentes sectores, incluyendo iglesias cristianas y pensionados de la fuerza pública. Su capacidad de comunicación y su estilo singular, a menudo considerado vulgar, le han servido como herramientas efectivas de persuasión. Este abogado, que se destacó por defender a paramilitares y figuras controvertidas como David Murcia y Alex Saab, promete “destripar a la izquierda” y cuestiona abiertamente la coalición política en la que participan candidatos más moderados, incluso atacando la identidad de su rival Juan Daniel Oviedo por su orientación sexual.
Un Contexto Global y Local Cambiante
En los últimos cuatro años, se han fortalecido líderes populistas de derecha en varios países, como Donald Trump en Estados Unidos y Javier Milei en Argentina. En Colombia, no obstante, la izquierda ha logrado consolidarse de manera sin precedentes, siendo la primera vez que un partido de izquierda ocupa el gobierno. La candidatura de Iván Cepeda ha resultado en un liderazgo sólido que, según los sondeos, podría posicionarlo para ganar en primera vuelta.
Situación de la Derecha Tradicional
La polarización ha afectado a las candidaturas más moderadas. Las últimas encuestas indican que Paloma Valencia se encuentra en una situación difícil, posicionándose en tercer lugar detrás de De la Espriella. A pesar de esto, Valencia busca atraer a votantes indecisos e intentar superar las expectativas negativas que las encuestas reflejan. Su desafío está en encontrar una manera de recuperar terreno frente a un adversario que ha capturado la atención popular con su estrategia populista.
La Carrera Hacia el Balotaje
Con la prohibición de actos de campaña en lugares públicos, Cepeda perderá su ventaja en las interacciones masivas. La competencia durante este período se centrará en redes sociales y reuniones íntimas. De la Espriella y Valencia no solo compiten por votos, sino también por posicionarse como la alternativa viable frente a Cepeda en la posible segunda vuelta.
El 31 de mayo se marcará un hito importante en el futuro de la política colombiana. Si De la Espriella logra llegar al balotaje, se confirmará que el populismo de ultraderecha se ha arraigado en Colombia, impulsado por el desencanto con la política tradicional y la falta de cumplimiento de las promesas de transformación del gobierno de izquierda. Este contexto político se tornará cada vez más relevante en la medida en que se acerque el día de las elecciones.