En la región rural de Ibagué, específicamente en Picaleña, está en construcción una planta de cerámica que ha generado preocupación en el sector cerámico colombiano. Informes locales indican que esta obra cuenta con capital chino, lo cual ha desatado alertas debido a un patrón observado en otros países de la región, como Perú y México, donde la llegada de inversiones similares ha llevado al desplazamiento de fabricantes locales.
La ubicación de la planta, a dos horas y media de Bogotá, sobre la Ruta Nacional 40, es estratégica. Este corredor conecta el centro del país con el puerto de Buenaventura, por donde transita el 44% de la carga en contenedores que maneja Colombia.
Impacto en la industria cerámica
Fabián Angarita, gerente general de Cerámica San Lorenzo, que forma parte del grupo mexicano Lamosa, lleva 25 años en el sector. Angarita destaca que, en Perú, una planta de origen chino logró captar más del 20% del mercado en menos de dos años, mientras que a su grupo le tomó dos décadas alcanzar una cuota similar. “Tuvimos que cerrar una de nuestras tres plantas y despedir a 300 empleados”, afirma Angarita. Esta reducción se debió a una caída de los precios de venta al público, que, según sus estimaciones, disminuyeron más del 40%.
La situación en el sector cerámico colombiano pone de relieve los retos que enfrentan los fabricantes locales ante la llegada de capital extranjero y las estrategias comerciales agresivas que se han observado en otros mercados latinoamericanos.