La democracia en crisis: ¿por qué se aleja de la ciudadanía?

La democracia en crisis: ¿por qué se aleja de la ciudadanía?

El Legado de Rorty y el Ascenso del ‘Hombre Fuerte’ en Estados Unidos

En 1997, el filósofo Richard Rorty advirtió sobre un posible cambio drástico en la política estadounidense: el ascenso de un ‘hombre fuerte’ que prometiera romper con las élites corruptas y llevar a cabo decisiones en favor de la población. Hoy, su predicción parece estar cada vez más cerca de hacerse realidad.

Desconexión entre Productividad y Salarios

Rorty identificó un peligroso giro estratégico: el desplazamiento de la «izquierda de los sindicatos» hacia una «izquierda cultural» que prioriza las políticas de identidad en lugar de centrarse en las necesidades materiales de la clase trabajadora. Esta transición ha erosionado el sentido de solidaridad nacional y ha convertido el orgullo en resentimiento entre aquellos que sienten que el sistema ya no los representa.

Las estadísticas económicas refuerzan este desencanto. Desde 1979, la productividad en Estados Unidos ha aumentado un 64%, mientras que el salario real del trabajador promedio solo ha subido un 14%. La clase media se ha visto afectada, reduciendo su participación en el ingreso nacional del 62% al 42% en cinco décadas.

Plutocracia y Desilusión Política

En Europa Occidental, la historia es similar, con la globalización permitiendo que el capital escape hacia paraísos fiscales. El debilitamiento de los Estados ha llevado a una “plutocracia tecnocrática”, donde decisiones cruciales son tomadas por organismos no electos, generando un sentimiento de irrelevancia entre los votantes.

En este contexto, las respuestas de líderes como Bill Clinton y Barack Obama se han limitado al simbólico. Celebraciones de diversidad y zonas de libre comercio han coexistido con un salario mínimo federal congelado en 7,25 dólares desde 2009, contribuyendo al sentimiento de división en la sociedad y la narrativa de la “suma cero” donde los derechos de un grupo son percibidos como una pérdida para otro.

La Erosión Democrática desde la Base

La erosión de la democracia no es solo la llegada de un autócrata; es el resultado de la pérdida de capacidad de las instituciones para proporcionar bienestar. A medida que el Estado es capturado por élites económicas, pierde su legitimidad ante la ciudadanía. El ascenso del ‘hombre fuerte’ es, en realidad, un síntoma de un sistema que ha dejado de servir a quienes lo sostienen.

Impacto en América Latina

América Latina ha experimentado este fenómeno de cerca, evidenciando un déjà vu en distintos momentos de su historia. En Chile, la transición de la justicia social hacia el reconocimiento de identidades ha sido notable. La centroizquierda ha priorizado agendas como la Ley de identidad de género mientras mantenía intactas las estructuras del mercado. Esto generó un descontento entre electores que perciben que sus problemas de bienestar y seguridad no son abordados adecuadamente.

En Argentina, el ascenso de Javier Milei refleja un electorado cansado de un Estado ineficaz en áreas esenciales como la estabilidad económica y la seguridad. Este descontento ha impulsado el apoyo a un liderazgo que promete una ruptura con el establecimiento anterior.

La Necesidad de una Reflexión Crítica

Ante estos desafíos, surge la pregunta: ¿Qué significa ser de izquierda o progresista hoy? La democracia necesita restablecer su capacidad para intervenir en la economía y garantizar un bienestar básico. Es esencial regresar a la gestión de recursos y dejar atrás la mera gestión de etiquetas. De lo contrario, el pronóstico de Rorty seguirá materializándose a lo largo del tiempo y en diversas naciones.

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