La reforma electoral se presenta como un desafío para la cuarta transformación liderada por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien está dispuesta a arriesgar su capital político en la búsqueda de un objetivo que su partido y movimiento no han logrado en más de siete años de gobierno: disminuir los costos de las elecciones y del sistema de partidos. Al presentar su iniciativa de reforma electoral, Sheinbaum se enfrenta no solo al rechazo de la oposición, sino también a críticas de expertos y a la resistencia de aliados cruciales, como el Partido Verde (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT), quienes tienen la clave para aprobar cambios constitucionales en el Congreso. La estrategia de la presidenta es intentar sumar a estos aliados durante el proceso legislativo, lo que también conlleva el riesgo de revelar las divisiones dentro de la coalición oficialista. Esta no es la primera vez que se intenta una reforma de esta índole, ya que el ex-presidente Andrés Manuel López Obrador presentó tres iniciativas similares durante su mandato, las cuales no prosperaron.
Desarrollo de la Iniciativa de Reforma
Cansada de esperar un consenso con el PVEM y el PT tras más de un mes de negociaciones infructuosas, Sheinbaum ha decidido avanzar con la reforma que originalmente había planeado. Este proyecto incluye dos cambios significativos que no son bien recibidos por sus aliados: la reducción del financiamiento público a los partidos políticos y la modificación del sistema de representación proporcional en el Poder Legislativo. La presidenta ha afirmado que la reforma será enviada sin diluir su intención original, dejando en manos de los legisladores de Morena la tarea de construir las mayorías calificadas necesarias para su aprobación, lo cual, según han anticipado los coordinadores parlamentarios, Ricardo Monreal e Ignacio Mier, representa un gran reto.
Antecedentes de la Reforma Electoral
La discusión sobre la reforma electoral se remonta al mandato de López Obrador, quien desde la mitad de su sexenio acusó a las autoridades electorales de no favorecer una “auténtica democracia”. En abril de 2022, presentó una primera iniciativa de reforma constitucional que incluía la eliminación de la representación proporcional, dejando a la Cámara de Diputados con 300 miembros y al Senado con 96. Además, se proponía la creación de una sola autoridad electoral, el Instituto Nacional de Elecciones y Consultas, la elección de consejeros por voto popular y la eliminación del financiamiento público para gastos ordinarios anuales de los partidos, manteniendo esas prerrogativas solo para campañas electorales. Esta reforma fue rechazada en diciembre de 2022 en la Cámara de Diputados debido a la oposición de PRI, PAN, PRD y MC.
La misma noche de esa votación, se fue gestando el plan B, que buscaba modificar leyes secundarias para eliminar funciones del Instituto Nacional Electoral (INE). Esta propuesta fue aprobada rápidamente, aunque posteriormente fue declarada inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia de la Nación por el proceso legislativo irregular que se utilizó para su aprobación. En febrero de 2024, López Obrador presentó el plan C, que incluía una serie de reformas que iban más allá del ámbito electoral, pero nuevamente fracasó en obtener el apoyo necesario.
Nueva Propuesta de Sheinbaum
De cara a esta nueva etapa, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció en junio de 2025 la creación de una comisión presidencial encabezada por Pablo Gómez, con el objetivo de realizar foros de consulta y una encuesta para conocer la opinión ciudadana en torno a la reforma electoral. Esta comisión tiene cuatro objetivos principales: reducir el costo de las elecciones y partidos, rediseñar el sistema de representación proporcional, facilitar la democracia participativa y promover el voto de los mexicanos en el extranjero. Sin embargo, la propuesta encontró resistencia en el PVEM y el PT, que se oponen a la reducción del financiamiento público y a la modificación de plurinominales.
A pesar de los esfuerzos de Sheinbaum por llegar a un acuerdo previo a la presentación de la reforma, las negociaciones fracasaron y la presidenta decidió avanzar con su plan tal como lo concibió inicialmente. A partir de septiembre de 2024, la coalición oficialista ha aprobado diversas reformas constitucionales, pero la reforma electoral se ha convertido en una prueba de fuego para la cohesión de Morena, PVEM y PT.
Contenido y Expectativas de la Reforma Electoral
El proyecto de Sheinbaum prevé nuevamente la reducción del financiamiento público a los partidos hasta en un 25%; la eliminación de 32 senadores actuales que son electos mediante una lista nacional; y la elección de 200 diputados plurinominales por medio de listas abiertas, buscando que el voto ciudadano determine a los candidatos que ocupen las curules. Asimismo, se planean ajustes en el INE y en los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE) para reducir costos, agilizar procesos y facilitar la participación ciudadana. La presidenta tiene previsto hacer público este proyecto y enviarlo al Congreso en los próximos días.