Rusia, la segunda mayor potencia petrolera del mundo, enfrenta una crisis de combustible que la ha llevado a importar gasolina. Este escenario se ha agudizado debido a los ataques con drones ucranios sobre sus refinerías, provocando una situación preocupante para el Kremlin, que depende de los ingresos del sector petrolero para financiar su esfuerzo bélico en Ucrania. Esta crisis se suma al descontento creciente entre la población, ya afectada por múltiples problemas económicos.
Cierre de Gasolineras y Aumento de Colas
En diversas regiones de Rusia, incluyendo la península ocupada de Crimea, muchas gasolineras han cerrado temporalmente o enfrentan largas colas, con vehículos esperando por horas. En Crimea, las autoridades han restringido la venta de gasolina a vehículos de la Administración, el ejército y algunas empresas seleccionadas. En Moscú, algunas estaciones limitan la distribución a 20 litros por vehículo. La situación es similar en Siberia y la costa del Pacífico, lo que refleja un problema generalizado en el suministro de combustible.
Mercado Negro y Dengue a la Ley
Recientemente, un autobús que partió de Crimea hacia la región de Krasnodar se encontró con una escasez crítica de combustible. Las autoridades han comenzado a limitar el repostaje, lo que ha llevado a la detención de personas que intentan revender gasolina a precios inflados. En Novorosíisk, las autoridades replicaron la prohibición de ventas a particulares, imitando la controvertida medida de Crimea.
Impacto en la Infraestructura y Producción
El desasosiego se extiende más allá de las gasolineras. Longas filas de vagones cisterna vacíos se observan en la región de Krasnodar, donde las infraestructuras de transporte no están optimizando su capacidad y la producción total de combustible ha caído un 25% desde marzo, coincidiendo con el aumento de los ataques ucranios.
Aumentos de Precios y Consecuencias Económicas
El encarecimiento de la gasolina y el diésel ha superado el 11% en junio, lo que contribuye a la presión inflacionaria sobre el costo de vida. Actualmente, el litro de gasolina en algunas regiones de Rusia alcanza los 200 rublos, a pesar de las subvenciones del gobierno. El déficit público también ha superado las previsiones, impactando las finanzas estatales y obligando al Kremlin a sopesar recortes en partidas sociales.
Importaciones y Cambios Regulatorios
Rusia ha comenzado a negociar importaciones de combustible con otros países. El portavoz del Kremlin ha indicado que estas conversaciones están en curso, buscando “precios aceptables”. La flexibilización de las normas de emisiones para permitir el uso de combustible menos refinado hasta finales de año es otro intento del gobierno para gestionar la crisis.
Desafío Militar y Futuro Incertidumbre
El conflicto en Ucrania continúa afectando la economía rusa, donde el precio del petróleo ha caído drásticamente de los 110 dólares en abril a alrededor de 44 dólares actuales. Esto complica aún más la financiación del conflicto, que se basa en la exportación de hidrocarburos. Así, el Kremlin enfrenta un desafío importante a medida que trata de equilibrar sus necesidades militares y el bienestar económico interno.