Guerra en Colombia: una contienda entre cifras y simbolismos
La guerra en Colombia no se limita a los enfrentamientos armados, como lo demuestra el reciente atentado que dejó 21 personas muertas a manos de disidencias. Un aspecto igualmente importante es la construcción simbólica del conflicto, que se ha intensificado en el contexto político actual. En las últimas semanas, los debates han girado en torno a la comparación de dos tragedias: los 7.837 civiles asesinados en ejecuciones extrajudiciales, conocidos como falsos positivos, y los 18.677 menores reclutados por las FARC.
Actualización de la cifra de falsos positivos
La cifra de víctimas de falsos positivos ha sido actualizada tras investigaciones exhaustivas por parte del Grupo de Análisis de la Información (GRAI) de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). El número ha aumentado de 6.402 a 7.837 y abarca hechos cometidos entre 1990 y 2016. Alejandro Ramelli, presidente de la JEP, indicó que esta cifra podría seguir creciendo, enfatizando que «no son números, sino personas». Esta revelación ha generado reacciones políticas inmediatas. El presidente Gustavo Petro calificó este aumento como “el peor crimen contra la humanidad cometido en las Américas en este siglo”.
Desafíos y críticas a la JEP
La JEP ha enfrentado críticas por su trabajo en casos de falsos positivos, especialmente en un clima electoral caldeado. Políticos de derecha, como Paloma Valencia y Abelardo de La Espriella, han cuestionado la efectividad y la legitimidad de esta jurisdicción. Mientras Valencia propone el regreso de Álvaro Uribe como ministro de Defensa y la reactivación de la “seguridad democrática”, también se señalan críticas hacia el candidato de izquierda Iván Cepeda por no abordar adecuadamente el tema de los menores reclutados por las FARC.
El reclutamiento de menores por las FARC
La JEP ha ratificado que entre 1971 y 2016, las FARC reclutaron a 18.677 niños y niñas, y ahora se llama a 20 exintegrantes a reconocer su responsabilidad en estos actos. En su informe, la JEP detalló que el reclutamiento se llevó a cabo de manera sistemática, especialmente en comunidades indígenas y afrocolombianas, con picos alarmantes en 1997, 2002, 2007 y 2013.
Un conflicto en la arena pública
La contienda por las cifras ha tenido repercusiones en el ámbito político. Al final del martes, Cepeda respondió directamente a Valencia y Uribe sobre el tema de los falsos positivos, cuestionando cuándo se juzgará a Uribe por crímenes contra la humanidad. Esta interacción recalca el vínculo entre la violencia histórica y la política actual en Colombia.
En este contexto, la violencia y el sufrimiento se entrelazan con el debate político, revelando diferencias profundas respecto a la memoria y la rendición de cuentas en el país.