El Gobierno de Chihuahua ha mostrado un cambio en su postura, con la gobernadora Maru Campos agradeciendo la «apertura y disposición» de la presidenta Claudia Sheinbaum para mantener una comunicación efectiva. Este agradecimiento se produce tras una reunión entre Campos y el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, donde se discutió la controversia sobre la participación de agentes estadounidenses en operativos de seguridad en la frontera.
A pesar del nuevo enfoque conciliador de Campos, durante su conferencia matutina, Sheinbaum adoptó un tono más firme, subrayando que se había solicitado información a la gobernadora, quien se había comprometido a proporcionarla. La presidenta insistió en que la responsabilidad de la comunicación recae en Campos. Sin embargo, los detalles de la reunión entre ambos funcionarios no han sido clarificados, lo cual deja un manto de incertidumbre en torno a este asunto, que ha generado inquietud en el país.
La controversia se intensificó tras un trágico accidente de tráfico en la Sierra Tarahumara que resultó en la muerte de cuatro personas, incluidos funcionarios de la Agencia Estatal de Investigación de Chihuahua y dos estadounidenses. Este suceso ocurrió tras un operativo conjunto destinado a desmantelar narcolaboratorios en la región. Medios estadounidenses, como el Los Ángeles Times, revelaron que los estadounidenses involucrados eran agentes de la CIA, a diferencia de lo que inicialmente comunicó el embajador de EE.UU. en México, Ronald Johnson, quien indicó que se trataba de empleados de la embajada.
La actuación de la gobernadora ha fluctuado a medida que avanza la controversia. Inicialmente, el gobierno de Chihuahua comunicó que los estadounidenses eran instructores de drones que habían capacitado a las fuerzas policiales locales. En ese contexto, se mencionó que también participaban militares mexicanos. No obstante, este argumento fue rápidamente desmentido por Sheinbaum, quien afirmó que ni la Secretaría de Defensa ni ella estaban informadas sobre la presencia de los estadounidenses. En un intento de clarificar la situación, el Ejecutivo estatal llegó a afirmar que los estadounidenses habían solicitado a los agentes locales que los llevaran en coche a la capital del Estado, lo cual ha sido considerado poco creíble.
La colaboración entre las autoridades de Chihuahua y agencias de seguridad estadounidense no es un fenómeno nuevo. De hecho, en una entrevista con el Heraldo de Juárez, el secretario de Seguridad del Estado, Gilberto Loya, mencionó que había pedido permisos «de manera paralela» a la Cancillería para autorizar la presencia de agencias de EE.UU. en la Torre Centinela, un edificio de vigilancia e inteligencia en Ciudad Juárez. Este comentario ha generado aún más controversias, ya que Sheinbaum cuestionó la legalidad de esa solicitud, indicando que la autorización debe manejarse a través del Gabinete de Seguridad o el Consejo Nacional de Seguridad.
La tensión entre el Gobierno de Chihuahua y el federal resuena en el contexto de estas crisis de comunicación y normativas. La dinámica entre ambos gobiernos continúa desarrollándose mientras se busca mitigar la incertidumbre en cuestiones de seguridad en la región.