Desconfianza en el Polígono del Serrallo por proyecto de amoniaco verde
El polígono del Serrallo, ubicado entre Almassora y el Grau de Castellón, ha convivido durante décadas con los riesgos ambientales derivados de la actividad petroquímica. Sin embargo, la reciente propuesta de una macroplanta de amoniaco verde ha generado una fuerte alarma social. Una plataforma compuesta por una docena de organizaciones vecinales y ecologistas, junto con partidos políticos como Compromís, ha surgido bajo el nombre No Armonia Green, demandando al Consell la paralización de este proyecto, que consideran excesivo y potencialmente peligroso.
Detalles del proyecto y sus riesgos
La planta, promovida por Armonia Green Castellón SL, una filial del grupo Ignis, se ubicará en una parcela de 200.000 metros cuadrados. El objetivo es producir 503.382 toneladas al año de amoniaco verde entre 2025 y 2033, con una inversión prevista de 1.656 millones de euros. La compañía ha anunciado que esta infraestructura convertiría a Castellón en un nodo energético internacional y evitaría la emisión de 1,2 millones de toneladas de dióxido de carbono anualmente.
No obstante, críticos del proyecto argumentan que se trata de un negocio que, a pesar de generar riesgos de seguridad significativos, no beneficiará al sector industrial local. La totalidad del amoniaco producido será destinado a la exportación, sin contribuir a la descarbonización de la industria provincial, que necesita este recurso para su transformación hacia energías más limpias.
Impacto ambiental y de seguridad
La preocupación está respaldada por informes técnicos de las administraciones locales. Un documento del Ayuntamiento de Almassora ha solicitado a la empresa realizar mediciones continuas de ruidos y olores, mientras que el consistorio de Castellón ha advertido sobre el alto riesgo de un “efecto dominó” en la zona, donde ya existen instalaciones bajo la normativa europea Seveso, que regula la prevención de accidentes con sustancias peligrosas.
El riesgo de incidentes en una zona con alta concentración industrial es notable. Las alegaciones presentadas instan además a tener en cuenta la seguridad de los dos tanques de amoniaco proyectados, los cuales tienen una capacidad conjunta de 56.000 toneladas. En caso de un accidente, podría generarse una nube tóxica a una distancia de hasta 4 kilómetros del casco urbano de Castellón, poniendo en peligro la salud de sus habitantes.
Escasa rentabilidad social y críticas al modelo energético
El debate también abarca la rentabilidad social del proyecto, que, según las proyecciones, generará aproximadamente 100 puestos de trabajo estables. Como plantean los opositores, los impactos ambientales negativos caerían sobre la población local, mientras que los beneficios serían disfrutados en su mayoría fuera de la región.
Además, el proyecto ha sido criticado por su consumo energético. La planta necesitará una potencia máxima de 850 megavatios, equivalente al funcionamiento de una de las centrales de ciclo combinado en El Serrallo, lo que podría afectar la estructura energética de la Comunitat Valenciana. Aunque se asegura que la energía será de fuentes renovables, el funcionamiento real del sistema implica que podría requerir electricidad de ciclos combinados alimentados por gas natural durante periodos de baja generación renovable.
Movilización y respuesta ciudadana
La oposición al proyecto ha sido coordinada por la plataforma No Armonia Green, que busca sensibilizar a la población sobre los riesgos y efectos asociados a la propuesta. Organizaciones como Ecologistes en Acció han sugerido que un proyecto más pequeño y localizado permitiría satisfacer la demanda de industrias locales sin imposiciones perjudiciales sobre el medio ambiente.
Las alegaciones también apuntan a posibles daños en el medio marino, debido al vertido anual de cuatro millones de metros cúbicos de salmuera, lo cual podría afectar los ecosistemas cercanos a la costa.
La mobilización cívica en Castellón continúa creciendo, resaltando que los beneficios ambientales no deberían justificar la “desmesura” en las decisiones que impactan su territorio.