Sin Toro, la Feria de [Nombre de la Feria] Pierde su Esencia

Sin Toro, la Feria de [Nombre de la Feria] Pierde su Esencia

La corrida que tuvo lugar en La Maestranza comenzó con altas expectativas. Daniel Luque realizó espléndidos capotazos a la verónica, marcando una apertura que parecía augurar una tarde memorable. Sin embargo, la jornada concluyó de manera lamentable, con el sexto toro desplomado sobre el albero, evidenciando la desilusión provocada por la escasa calidad del ganado.

A pesar del interés palpable de los espectadores por disfrutar del evento, la corrida se vio empañada por una evidente falta de emoción. Hubo quienes incluso solicitaron ‘toro’ durante la lidia del último, pero el clamor fue rápidamente silenciado. Asimismo, al culminar la tarde, varios objetos fueron lanzados al ruedo en señal de protesta, a pesar de que estas quejas no trascendieron más allá de un momento de descontento.

El comportamiento del público refleja un cambio en la dinámica de la fiesta, donde parecía haber una falta de exigencia hacia los picadores que no cumplían con su deber. En muchas ocasiones, el público aplaudió a los picadores por no picar, lo que sugiere un notable cambio en la percepción de lo que debería ser el espectáculo taurino.

La ganadería de Juan Pedro ha generado controversia en ediciones anteriores, y en esta ocasión volvió a hacer méritos para suscitar problemas de orden público. Antaño, los aficionados eran más críticos y no permitían que figuras, ganaderos o autoridades tomaran la fiesta a la ligera.

Es innegable que sin un buen toro, la corrida pierde su esencia, y en esta ocasión, la plaza careció de ellos. Por lo tanto, la crónica debería centrarse en lo que realmente ocurrió.

Sin embargo, Daniel Luque fue el único en obtener una oreja, un reconocimiento que algunos consideraron cuestionable debido a la calidad del ganado. Luque brilló en los primeros lances, pero enfrentó un lote que no le permitió lucirse. A pesar de ello, mostró confianza y serenidad, obteniendo un trofeo en el cuarto toro, donde se esforzó por dominar a un oponente que carecía de variedad y fuerza. Optó por el arrimón, lo que le valió la ovación del público en un momento donde la emoción fue escasa.

Por otro lado, Juan Ortega y Pablo Aguado intentaron ejecutar sus muletazos con un toque artístico, aunque sus esfuerzos se vieron opacados por la falta de casta de los toros. Ortega encontró dificultades con un primer toro ausente de emoción, y su intento de innovar con un molinete no logró cautivar a los presentes. Aguado, reconocido en la plaza, también enfrentó un animal sin vida, lo que limitó su capacidad para brillar en el ruedo.

El corrido de Juan Pedro, frecuentemente destacado por las figuras del toreo, presentó en esta ocasión ejemplares muy por debajo de lo esperado, lo que dejó a los asistentes con un sabor amargo.

Domecq / Luque, Ortega, Aguado

Ganadería de Juan Pedro Domecq, con toros de presencia justa y carentes de bravura; mansos, nobles pero sosos y descastados.

Daniel Luque: estocada algo caída (silencio); -aviso- estocada trasera (oreja).

Juan Ortega: pinchazo y media (silencio); pinchazo y estocada (ovación).

Pablo Aguado: pinchazo y casi entera trasera (ovación); dos pinchazos y el toro se echa (silencio).

Plaza de La Maestranza. 24 de abril. Decimocuarto festejo de abono de la Feria de Abril. Con lleno total. Se guardó un minuto de silencio en memoria de María Luisa Guardiola, presidenta de Andex, organización dedicada al cuidado de niños y niñas con cáncer y sus familias. La Infanta Elena estuvo presente desde el palco de los maestrantes.

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