La Diada de Sant Jordi, celebrada en Barcelona y toda Cataluña, se ha consolidado nuevamente como un hito cultural, mezclando la tradición del libro y la rosa con una atmósfera festiva y romántica. Este año, la jornada ha atraído a casi 250 autores, quienes han firmado sus obras en un mar de libros y flores, en lo que ha sido un día de récord tanto en ventas como en participación. Desde el amanecer, las calles se han inundado de personas, cada una portando su rosa como un símbolo de amor y pertenencia.
El fervor por esta celebración ha sido palpable desde el desayuno institucional organizado por el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. En este evento, dirigido a los escritores, se les ofrecieron los emblemáticos xuixos, unos deliciosos dulces que se han convertido en un clásico de la celebración. En su discurso, Collboni resaltó que Sant Jordi es un día único para la cultura catalana e hizo énfasis en el amor, haciendo un paralelismo entre esta festividad y el Día de San Valentín. La imagen de una pareja de enamorados, uno de ellos vestido como dragón, ha simbolizado el espíritu de la jornada.
El ambiente romántico fue reforzado por las innumerables parejas que recorrían las calles, buscando el libro perfecto para regalar, dejando escuchar frases como: “A ver si encuentro un libro para ti”. En este contexto, la relación entre Sant Jordi y el mundo literario se reafirma, evidenciada por la satisfacción en los rostros de libreros, editores y autores. Las largas filas formadas por lectores ansiosos por obtener la firma de escritores reconocidos, como Joël Dicker y Ana Milán, marcaron el día. En particular, la librería Finestres se vio desbordada al agotar los libros de Pedro Almodóvar y David Uclés en las primeras horas de la jornada.
Sin embargo, la Diada también ha tenido un marcado componente reivindicativo. Escritores perseguidos por las autoridades en diferentes países recibieron respaldo en el evento, donde se destacó que “la literatura no es solo belleza sino coraje”, según afirmó el alcalde junto a la pregonera Ali Smith. A pesar del ambiente festivo, un grupo de bibliotecarias se manifestó contra recortes y cierres en bibliotecas, portando caretas del concejal de Cultura, Xavier Marcé.
Uno de los momentos más destacados de la jornada fue el impactante inicio de firmas por parte de los autores, animados por el alcalde. Los escritores corrieron de caseta en caseta, evocando escenas de épicas cinematográficas. Esta dinámica permitió a los asistentes encontrar a sus autores favoritos en medio de la multitud, generando un encuentro próximo y muy especial con sus lectores, quienes solicitaban firmas y fotografías. Autoras como Julia Navarro y Espido Freire se dejaron ver entre los asistentes, disfrutando de la vibrante atmósfera.
En este bullicio cultural, las historias de los autores se entrelazaron con las de sus lectores. Uno de los momentos más curiosos ocurrió cuando una lectora pidió a un escritor que le dedicara un libro con la misteriosa frase: “Para Esther, que la mordió un león”. Estos episodios reflejan la cercanía y la conexión personal que se establece en eventos como la Diada.
A medida que la jornada avanzaba, los carteles que proclamaban mensajes audaces se mezclaban con la esencia literaria. Un cartel que destacaba, “Este Sant Jordi una rosa y un polvo”, encapsuló el humor y la vivacidad del día. La celebración del amor y la literatura ha llenado Barcelona de vida, haciendo de la Diada de Sant Jordi un evento memorable.