Estado de Excepción en Bolivia tras Acuerdo de Paz Fallido
El optimismo generado el viernes en Bolivia por un acuerdo de paz entre el Gobierno y los manifestantes que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz se desvaneció rápidamente. En la madrugada del sábado, horas después de la firma del documento destinado a poner fin a una crisis que ha dejado al menos 14 muertos, el mandatario decretó un estado de excepción de 90 días, permitiendo el despliegue de las Fuerzas Armadas para «restablecer el orden público». Esta decisión responde al rechazo del movimiento campesino indígena, uno de los pilares de las protestas, hacia la negociación liderada por la Central Obrera Boliviana (COB).
Compromisos del Gobierno en el Acuerdo de Paz
En el texto del acuerdo, el Gobierno se compromete a atender varias demandas de los movilizados, como compensar a los vehículos dañados por la distribución de gasolina adulterada, congelar los precios de productos de la canasta básica debido a la recesión económica, y socializar con organizaciones sociales las leyes estructurales del país. Sin embargo, minutos después de anunciar el compromiso, grupos campesinos de La Paz y Cochabamba calificaron a la COB como «traidora» y «vendida al Gobierno», convocando a intensificar los bloqueos de carreteras con el objetivo de forzar la renuncia del presidente.
Justificación del Estado de Excepción
El presidente Paz defendió la instauración del estado de excepción argumentando que se han agotado todas las vías de diálogo y que es necesario para contrarrestar los bloqueos y disturbios que afectan la economía y el abastecimiento de alimentos y combustible. «Sabemos que hay un profundo malestar en el país… pero también sabemos que detrás de esa movilización opera desde el Chapare una organización del pasado que busca desestabilizar», afirmó en un video junto a su gabinete.
Reacciones de los Movimientos Sociales
Paz apunta al expresidente Evo Morales como líder de la supuesta organización que busca un golpe de Estado. Las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, presididas por Morales, fueron las primeras en rechazar el acuerdo del viernes a través de un comunicado. Aunque el estado de excepción no prohíbe las reuniones ni implementa un toque de queda a nivel nacional, se reservan las autoridades la facultad de aplicar restricciones parciales en áreas específicas.
Plan de Intervención y Presencia Militar
El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, mencionó que se están identificando «áreas sensibles» para diseñar un plan de intervención conjunta entre la Policía y el Ejército. La medida extraordinaria prohíbe actos de violencia, la portación de explosivos y la obstrucción del abastecimiento de alimentos. Además, se garantizará la protección de infraestructuras estratégicas como carreteras y aeropuertos, muchos de los cuales han sido tomados temporalmente por los movilizados en los últimos días.
El País en Tensión
Las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, a través de su dirigente Vicente Choque, afirmaron no sentirse intimidadas por la presencia militar y policial, advirtiendo sobre una posible persecución y falta de respeto a derechos constitucionales. El país amaneció el sábado con un fuerte despliegue policial en puentes y viaductos, especialmente en El Alto, donde se espera que las autoridades intenten desbloquear la carretera que conecta La Paz con el centro y oriente del país.