La literatura puede ser una herramienta poderosa para procesar el dolor humano. Para Pablo Navarrete, un psicólogo de 32 años oriundo de Cali, la escritura ha sido fundamental en su camino de indagación personal y familiar. Su primera novela, El relojero de la catedral, publicada por Mediapluma, surge tras la muerte de su abuela paterna y una curiosidad por la vida y la muerte de su bisabuelo. Esta obra será presentada el 24 de abril y el 2 de mayo en la Feria del Libro de Bogotá.
Un viaje literario hacia la memoria
El relojero de la catedral es más que una simple novela; se trata de un proceso de reconciliación con su abuela, Mercedes. Navarrete la describe como una persona compleja, con momentos de dureza y de ternura. La narración abarca varias generaciones de su familia, evocando un legado de “corazones rotos”. Para el autor, esta obra es una manera de rendir homenaje a su abuela y ofrecerle un pedazo de su propio corazón roto a través de la escritura.
En una conversación en el comedor de su tío en el barrio La Soledad de Bogotá, Navarrete se rodea de retratos familiares que evocan la historia de su linaje. Estos elementos se tornan significativos en la estructura de su novela, donde cada personaje, inicialmente confuso, encuentra su lugar en el relato.
La trama y su contexto
La novela, aunque parece centrarse en la figura de Joaquín, su bisabuelo —quien cuidó del reloj de la Catedral de Bogotá—, pronto revela a Mercedes como el verdadero eje del relato. Ella ilumina el universo familiar, mientras que su padre, el relojero, se enfrenta a la melancolía del paso del tiempo. Este símbolo del tiempo, presente en la historia familiar, también se entrelaza con el contexto del país, incluyendo referencias a la Guerra de los Mil Días y al Bogotá de 1948, donde las dinámicas sociales y económicas también juegan un papel crucial.
Un proceso de sanación a través de la literatura
Después de seis años escribiendo El relojero de la catedral, Navarrete comparte que su objetivo es “redimirse con su abuela” y reconocer que el dolor que sintió tiene raíces profundas. Describe su proceso de escritura como un intento de “desmetaforizar la mierda” que cada persona carga y transformarla en narrativa. A través de su obra, busca dar una voz a su abuela, reflejando su humanidad en toda su complejidad.
Trayectoria en el mundo literario y periodístico
Navarrete tiene una carrera consolidada en el ámbito literario, siendo autor de obras como Nina Pizarro, la pirata blanca y Plegarias del pueblo muerto: El Aro. Además, ha colaborado en libros sobre periodismo y la historia reciente de Colombia, como La paz no se rinde (2018) y Lo que la guerra se llevó (2018). Sin embargo, al escribir El relojero de la catedral, el autor sintió que el periodismo no era suficiente para abordar la profundidad de su dolor personal: “La literatura me dio más posibilidades para narrar esta historia y profundizar en la dimensión humana de los personajes”, señala.
Este proceso de creación literaria para Navarrete no solo es un acto de escritura, sino un ejercicio terapéutico. “La literatura te ayuda a coserte con tus propias manos”, expresa el autor, resaltando la importancia de la sinceridad en la escritura como medio para enfrentar el propio dolor.