Verónica Silva Pinto: La Primera Antropóloga Física Chilena
En julio de 2026, la investigadora Verónica Silva Pinto, primera antropóloga física chilena, destacó en el ámbito académico al presentar su estudio titulado Peregrinaje hacia el sacrificio: mecanismos, causas y momento de la muerte en la Capacocha andina occidental del Tawantinsuyu meridional, publicado en la prestigiosa revista Science Advances. Esta disciplina analiza los cuerpos humanos desde una perspectiva evolutiva y contemporánea, abordando la historia de los niños ofrendados en ceremonias culturales.
Un Viaje a la Historia: El Niño del Cerro El Plomo
Silva, curadora del área de antropología del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) en Santiago de Chile, reescribió el relato del «Niño del Cerro El Plomo». Este niño, hallado en 1954 a más de 5.400 metros de altura en los Andes meridionales, había sido considerado víctima de hipotermia durante 500 años. Sin embargo, la investigación de Silva reveló que murió a causa de un golpe en el cráneo durante una ceremonia de Capacocha, realizada por el Imperio Inca como ofrenda a los dioses. Su peregrinación desde Cuzco duró nueve meses, información que Silva elucida mediante el análisis de su cabello, peinado con múltiples trenzas, que indica su dieta durante el viaje.
Cambio de Narrativa en Otras Ofendas
La investigación de Silva, que tomó 14 años, no se detuvo en el Niño del Cerro El Plomo. También reexaminó las «Doncellas del Cerro Esmeralda», cuyos cuerpos fueron encontrados en 1977 en Iquique, al norte de Chile. A pesar de que inicialmente se creyó que habían sido estranguladas, Silva demostró que las marcas en sus cuellos provenían de los textiles que envolvían sus cuerpos. Como resultado de su análisis, se estableció que su peregrinación duró cinco y tres meses.
El Significado de la Muerte en la Cultura Andina
Silva enfatiza que, para los Incas, la muerte representaba un tránsito hacia el mundo espiritual, en contraposición a la concepción contemporánea del fin de la vida. La antropóloga subraya que la ceremonia de Capacocha implicaba la elección de niños y mujeres jóvenes, considerados los más preciados del Imperio, como ofrendas a huacas o lugares sagrados.
La Contribución de un Equipo Multidisciplinario
Junto al profesor Domingo C. Salazar-García de la Universidad de Valencia, Silva reunió un equipo de 14 profesionales de diversas disciplinas, incluidos arqueólogos, paleoecólogos y dermatólogos. Esta colaboración fue fundamental para el progreso de su investigación sobre las ofrendas andinas y los rituales asociados a ellas.
Un Recorrido Personal hacia la Antropología
Silva, originaria de una familia humilde en La Florida, Santiago, desarrolló su pasión por la historia y la antropología desde pequeña, cuando comenzó a explorar enciclopedias. Su interés por los cuerpos momificados, que evita mencionar como tales, le llevó a investigar la preservación de los restos humanos desde una perspectiva respetuosa.
La Conservación del Niño del Cerro El Plomo
El «Niño del Cerro El Plomo» se encuentra en una cámara fría dentro del MNHN, donde se preserva entre 2°C y 4°C, protegido de condiciones que podrían deteriorar su estado. Encontrado originalmente en 1954, su ajuar ritual incluye zapatitos de cuero, un tocado de lana y otros artefactos textiles que permanecen intactos.
Una Nueva Interpretación de la Capacocha
Las investigaciones de Silva revelaron que mientras los niños elegidos y sus comitivas peregrinaban, eran alimentados en ceremonias de comensalidad, lo que sugiere un intercambio recíproco de alimentos entre las comunidades locales. Este proceso, según Silvia, no solo transformaba a los ofrendados en divinidades, sino que también cumplía un papel en la conquista espiritual del Imperio Inca.