El regreso a la oficina tras una licencia de maternidad es un momento significativo en la vida de cualquier mujer, especialmente si se ejercen roles de liderazgo. Esta experiencia personal se transforma en una valiosa lección profesional, como fue el caso de una CEO y fundadora que enfrentó un embarazo de alto riesgo seguido de un nacimiento prematuro. Su regreso al trabajo tras seis meses de ausencia no solo marcó un hito en su vida familiar, sino que también puso de relieve la importancia de una planificación efectiva en el ámbito organizacional.
La autora de esta experiencia ha vivido dos licencias de maternidad, cada una con sus particularidades y retos. A través de sus vivencias, busca compartir aprendizajes que pueden ser útiles para otras mujeres en posiciones de liderazgo y emprendimiento, enfrentando desafíos comunes en su camino.
Desconexión estratégica en el liderazgo
Esta reflexión es relevante para mujeres que ocupan cargos de CEO y fundadoras de empresas, así como para emprendedoras en diversas etapas de sus proyectos. Aunque cada experiencia es singular, existen retos universales que requieren atención y estrategia.
A pesar de ser fundadora, la autora experimentó profundos temores al dejar su «otro hijo», la organización que construyó con dedicación. Al buscar referentes que hablaran sobre la combinación de liderazgo y maternidad, se dio cuenta de que escaseaban, por lo que optó por crear su propio camino.
Durante su primer embarazo, planificó su salida del trabajo con minuciosidad: delegó funciones, documentó procesos y estableció un plan para su licencia. Sin embargo, la llegada anticipada de su segundo hijo obligó a una transición inusual y desafiante. A pesar de las circunstancias imprevistas, su organización logró mantener la estabilidad gracias a una estructura previamente sólida, lo que subrayó que un negocio bien diseñado puede operar efectivamente sin depender de una sola persona.
Un aspecto crucial es evaluar la etapa de desarrollo de la empresa: si aún depende del líder para todos los procesos, es esencial comenzar a delegar y documentar procedimientos. Además, es clave asegurar la cobertura en el sistema de salud y implementar un respaldo financiero para la licencia. Definir un liderazgo interino es fundamental, así como comunicar con antelación los cambios a equipo, clientes y aliados. Esta comunicación genera confianza y demuestra empatía. Por último, es necesario planificar un regreso gradual, recordando que esta transición, al igual que la salida, requiere atención y cuidado.
Una de las lecciones más valiosas aprendidas fue que, si se establecen las condiciones adecuadas, es posible desconectar. Esto incluye contar con un equipo empoderado, en el que la confianza mutua se convierta en el pilar del funcionamiento organizacional. Aunque los planes iniciales pueden no ser perfectos, la comunicación temprana con el equipo y socios preparó el camino para la ausencia de la líder. La cultura organizacional y los procesos claros implementados anteriormente permitieron que la empresa continuara operando sin su presencia. Además, la fundadora promovió políticas de maternidad y paternidad en su organización, resaltando la importancia de construir entornos laborales justos.
La experiencia en la licencia de maternidad no solo cambió su vida familiar, sino que redefinió su estilo de liderazgo. Aprendió que no hacerlo todo no significa ser un líder menos efectivo; confiar en otros fortalece la organización. Delegar es una forma de liderar, y aceptar ayuda sin culpa se convirtió en un nuevo enfoque personal. La autora descubrió que la maternidad no es un obstáculo, sino una fuente renovada de energía que le permitió reevaluar el éxito profesional, el cual ahora incluye estar presente para sus hijos. Al regresar, sintió que había fortalecido tanto su familia como su empresa.
“Tomarme la licencia de maternidad no fue una renuncia a mi rol como líder, sino una nueva forma de liderar: confiar, soltar y permitir que otros brillen”, concluyó. Esta convicción se reafirmó durante su ausencia, reafirmando que la maternidad puede ser una oportunidad para un liderazgo más humano y estratégico.
Empresas que permiten pausas, empresas en crecimiento
Liderar implica crear una estructura operativa que funcione independientemente de una sola persona, cultivando una cultura que respete los ritmos de la vida. La capacidad de sostener el propósito colectivo a pesar de las ausencias es crucial en las organizaciones modernas.
Más allá de afirmar que es posible ser madre y CEO, la autora enfatiza que, con adecuada planificación, estructura y confianza en el equipo, es posible y necesario tomarse las pausas requeridas. Ya sea por maternidad, salud o simplemente por necesidad de descanso, hacer una pausa no debería verse como un lujo o amenaza para la carrera profesional.
Es fundamental normalizar la idea de que las líderes también necesitan descansar, recargarse y soltar responsabilidades. Al hacerlo, no solo se vuelve más humana, sino también más estratégica y sostenible. Las organizaciones que comprenden esta dinámica están mejor preparadas para crecer.
A todas las mujeres que lideran, emprenden o aspiran a hacerlo: compartamos estas historias y construyamos entornos en los que hacer una pausa sea una posibilidad legítima, bien planificada y, sobre todo, aceptada.