Ballenas luchan por hacerse oír entre el ruido de los barcos

Ballenas luchan por hacerse oír entre el ruido de los barcos

El Impacto del Tráfico Marítimo en las Ballenas del Estrecho de Gibraltar

El estrecho de Gibraltar es una de las rutas marítimas más transitadas del mundo, concentrando alrededor del 10% del tráfico marítimo global. Se estima que más de 100.000 mercantes cruzan esta zona anualmente, sin contar veleros, ferris, narcolanchas, barcos pesqueros y embarcaciones turísticas. Este constante movimiento marítimo genera un considerable nivel de ruido, lo que podría tener efectos adversos en la fauna que habita la región. Un estudio reciente revela que las ballenas piloto de aleta larga (Globicephala melas) modifican sus vocalizaciones para adaptarse a la contaminación acústica, aunque no logran superar el ruido generado por los humanos.

El Efecto Lombard en las Ballenas

El fenómeno observado en estas ballenas, conocidas también como calderones, se denomina efecto Lombard, que es la tendencia a aumentar la voz para superar el ruido ambiental. Esta respuesta no es exclusiva de los cetáceos, ya que también se ha documentado en primates, aves y ranas. Investigaciones previas han mostrado este comportamiento en varias especies de cetáceos como delfines y ballenas jorobadas. Ahora, se ha identificado en los aproximadamente doscientos cincuenta calderones que residen en el estrecho de Gibraltar.

Estudio Detallado sobre las Vocalizaciones

Investigadores realizaron un seguimiento durante tres campañas a lo largo de tres años, utilizando dispositivos de grabación en una veintena de calderones pertenecientes a seis grupos familiares. Estos dispositivos registraron un total de 1.422 vocalizaciones durante 84 horas de grabación, además de registrar el ruido ambiental. Las vocalizaciones fueron clasificadas según su frecuencia y el contexto en que se emitían, como la búsqueda de alimento o interacciones sociales.

Ajustes en la Intensidad del Sonido

Los hallazgos indican que estas ballenas aumentan la intensidad de sus vocalizaciones en respuesta al ruido ambiental. En promedio, por cada decibelio de aumento en el tráfico marítimo, los calderones incrementan sus vocalizaciones en 0,5 dB, variando de 0,33 dB en llamadas de baja frecuencia a 0,87 dB en llamadas de alta frecuencia. Frants Havmand Jensen, investigador de la Universidad de Aarhus, destaca que el grado en que los calderones pueden incrementar el volumen de sus llamadas está limitado por su capacidad fisiológica.

Consecuencias de la Contaminación Acústica

Los autores del estudio advierten sobre las posibles implicaciones de la alteración en la comunicación de los calderones. Ruth Esteban, investigadora del Instituto Español de Oceanografía, menciona que el efecto Lombard observado en estos cetáceos es solo una respuesta parcial al ruido, lo que podría afectar la cohesión del grupo y su capacidad para comunicarse de manera efectiva en entornos ruidosos. Este fenómeno podría variar entre especies, siendo especialmente crítico para aquellas que son altamente sociales.

Preocupaciones sobre el Ruido Antropogénico

Bruno Díaz, director de investigación del Instituto de Investigación del Delfín Mular, enfatiza la creciente preocupación por la contaminación acústica en el Estrecho de Gibraltar, que puede afectar la comunicación de diversas especies de cetáceos. Este ruido no solo complica la interacción social entre los calderones, sino que también podría tener repercusiones más amplias, incluyendo cambios en la distribución de las especies.

El Silencio como Estrategia

Aunque aún no se ha confirmado de manera concluyente, los investigadores han observado que, en momentos de ruido extremo, que puede alcanzar niveles de hasta 144 dB, los calderones tienden a callar, lo que podría ser otra estrategia adaptativa en su entorno ruidoso.

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