La Irrelevancia de las Propuestas de Gobierno en las Elecciones Colombianas
Un hallazgo notable en la ciencia política empírica contemporánea revela que las ideas, programas y propuestas de gobierno son en gran medida irrelevantes para ganar elecciones. Acontracorriente del mito democrático, la mayoría de los votantes decide su elección basándose en atajos cognitivos y emocionales. Factores como la simpatía personal hacia el candidato, la identificación partidista, la pertenencia a un grupo y la percepción de credibilidad juegan un papel crucial en la decisión del votante. Elementos como la atracción física y la validación por parte de líderes confiables también influyen de manera significativa.
La Falta de Propuestas Concretas en Colombia
A medida que se aproxima la elección presidencial en Colombia y solo tres candidatos emergen como viables, surge la inquietante realidad de que poco se conoce sobre las verdaderas propuestas de país que defienden. Este fenómeno no se debe a una falta de información, sino a que los candidatos no han presentado propuestas de gobierno detalladas. Esto responde a una lógica política: los expertos en campañas saben que detalladas propuestas políticas no solo son irrelevantes para ganar, sino que pueden resultar contraproducentes al exponerlos a necesarias explicaciones sobre decisiones difíciles.
Las plataformas de los candidatos son un compendio de promesas generales, como aumentar la seguridad, fomentar el crecimiento, reducir la pobreza y combatir la corrupción. Sin embargo, carecen de detalles sobre cómo se llevarán a cabo estas acciones, de qué recursos se dispondrán y, crucialmente, no abordan las compensaciones implicadas en la priorización de ciertas políticas sobre otras.
La Lógica del Presupuesto Nacional
Los discursos de campaña suelen presentar el presupuesto como un recurso ilimitado. Por ejemplo, mientras los candidatos coinciden en la necesidad de reducir el déficit fiscal, propuestas como la de Iván Cepeda de crear un «sistema nacional contra la macrocorrupción» incluyen nuevas entidades que, sin un plan de financiación claro, complican aún más el panorama fiscal. Por su parte, Paloma Valencia y De la Espriella prometen recortes de impuestos, lo que podría disminuir el ingreso necesario para abordar el déficit.
El Voto en Función de Sensaciones
En este contexto, ¿por qué votamos? La imagen ideal del ciudadano que compara propuestas y elige de manera racional rara vez se materializa. La gran mayoría de los votantes elige según la percepción general que les generan los candidatos. Esta impresión está moldeada por lo que cada candidato simboliza: Iván Cepeda representa la continuidad del proyecto petrista; Paloma Valencia evoca el uribismo con toques de centroderecha; y De la Espriella se presenta como un outsider, aunque su falta de experiencia política genera incertidumbre sobre lo que podría ofrecer.
La Futilidad de Leer Propuestas
A pesar de la intención de explorar las propuestas de los candidatos, poco se puede esperar de ellas por tres razones fundamentales: en primer lugar, sus contenidos son vagos y no ofrecen detalles sobre políticas concretas; en segundo lugar, se asemejan mucho entre sí, ya que giran en torno a los mismos lugares comunes; y, en tercer lugar, tras la elección, estas promesas perderán relevancia, permitiendo que los candidatos cambien de rumbo según sus intereses o necesidades del momento.