El expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, sostenía firmemente que la solución a la migración hacia Estados Unidos no residía en levantar muros, sino en realizar inversiones que generaran oportunidades económicas. A lo largo de su mandato, manifestó esta postura en numerosas ocasiones. Sin embargo, un aspecto menos conocido de su política migratoria es que López Obrador esperaba una colaboración significativa por parte del Gobierno de Estados Unidos para financiar algunos de sus proyectos de infraestructura más importantes.
Proyectos de Infraestructura para Combatir la Migración
Entre estos, el Tren del Istmo de Tehuantepec se presentó como una de las iniciativas más destacadas. Este proyecto ambicionaba conectar dos puertos estratégicos, uno en el Océano Pacífico y otro en el Golfo de México, con la intención de competir con el Canal de Panamá. La idea era que, al facilitar el comercio y la generación de empleos, se reduciría el flujo migratorio hacia el norte.
Desde el Gobierno de Estados Unidos, se percibía el Tren como una oportunidad para establecer controles de seguridad más efectivos y frenar el avance de traficantes y migrantes, actuando como una «frontera intermedia» alejada del límite sur. Aunque la Administración de Joe Biden había prometido apoyos para impulsar dichos proyectos, estos nunca se materializaron. Ken Salazar, embajador de EE UU entre 2021 y 2025, reveló en su libro de memorias, Borderlands (BenBella Books, 2026), que esta falta de compromiso generó una profunda frustración en el exmandatario mexicano.
A medida que la situación migratoria continúa evolucionando, los enfoques de los líderes de ambos países siguen siendo objeto de debate y análisis, reflejando la complejidad del fenómeno migratorio y la necesidad de soluciones integrales.