Jesús Sebastián Audina: Pionero en la Colaboración Científica con Latinoamérica

Jesús Sebastián Audina: Pionero en la Colaboración Científica con Latinoamérica

Fallece Jesús Sebastián Audina, pionero en cooperación científica con Latinoamérica

El sábado 25 de abril, Madrid se despidió de Jesús Sebastián Audina, un destacado científico que dedicó su vida a la investigación y la cooperación internacional, especialmente en el ámbito latinoamericano. Su trayectoria profesional abarcó desde la biología molecular hasta el desarrollo de proyectos fundamentales para el avance científico en aquellos países.

Trayectoria académica y profesional

Jesús Sebastián Audina inició su carrera en la ciencia, donde preparaba su tesis en biología molecular. Durante su etapa de estudiante, fue fundamental en la fundación del Colegio Mayor San Juan Evangelista en Madrid, donde actúo como subdirector. Esta residencia universitaria se convirtió en un referente cultural y académico, diferenciándose de las convencionales y anquilosadas residencias de la época franquista.

Su carrera tomó un giro significativo cuando trabajó durante cuatro años en Estados Unidos, primero en Wisconsin y luego en Boston. Este tiempo en el extranjero le otorgó experiencia y reconocimiento, lo que le permitió regresar al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Madrid, donde pronto comenzó a tutorizar a doctorandos. En 1982, su liderazgo y capacidad fueron reconocidos cuando fue nombrado vicepresidente de relaciones institucionales del CSIC.

Contribuciones a la cooperación científica

Durante su tiempo en el CSIC, Sebastián fue conocido por su compromiso y dedicación, siendo apodado “Jesús del Gran Poder” por sus colegas. Su trabajo resultó en la creación de programas que más tarde se convertirían en pilares del Plan Nacional de I+D que se lanzó en España.

A finales de los años ochenta, Sebastián se volcó en la cooperación internacional, siendo nombrado director de cooperación científico-técnica en el Instituto de Cooperación Iberoamericana (ICI). Su visión era que cada país latinoamericano desarrollara al menos un «proyecto emblemático» que fomentara el intercambio de conocimiento.

Además, presidió la Secretaría General del Programa “Ciencia y Tecnología para el Desarrollo” (CYTED), promoviendo la cooperación en ciencia, tecnología e innovación en colaboración con la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI). Durante este tiempo, coordinó la publicación de la obra Claves del desarrollo científico y tecnológico de América Latina.

Legado y recuerdo

Poco antes de su jubilación, Sebastián volvió al CSIC, donde continuó asesorando a diversas universidades y sistemas científicos en países como Colombia y Argentina. Su pasión por la cooperación y su aguda inteligencia marcaron huella en todos aquellos que tuvieron la oportunidad de trabajar con él.

Un ejemplo de su carácter fue su peculiar solicitud a la AECID, donde pidió fotos de la luna de todos los países de América tomadas a la misma hora, con el fin de crear un montaje fotográfico que celebrara esta experiencia. Así, Sebastián será recordado no solo por su legado académico y científico, sino también por su amor por la amistad y la experimentación.

Su influencia en el ámbito científico y su dedicación a la cooperación con Latinoamérica dejarán una huella imborrable en quienes lo conocieron.

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