El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha confirmado este domingo un bombardeo dirigido a un “centro de mando terrorista” en los suburbios de Beirut, la capital del Líbano. Este ataque se presenta como una reacción a los recientes lanzamientos de cohetes por parte del partido-milicia Hezbolá, que habían impactado territorio israelí unas horas antes.
Este intercambio de agresiones agrava las tensiones en la región y socava los frágiles avances diplomáticos entre Líbano e Israel. Ambos países habían renovado una supuesta tregua el miércoles, mediada por Estados Unidos, buscando estabilizar la situación. Además, el bombardeo contradice las recomendaciones del expresidente estadounidense Donald Trump, quien el lunes instó a Israel a evitar ataques sobre Beirut para proteger un preacuerdo con Irán, considerado el principal aliado de Hezbolá.
Las acciones militares recientes resaltan la delicada balanza de poder en el Medio Oriente y generan preocupación sobre la posibilidad de un conflicto más amplio.