El asesinato de Mateo Pérez Rueda: un periodista valiente y su legado
Mateo Pérez Rueda, periodista de 24 años, fue asesinado el 5 de mayo por miembros del frente 36 de las disidencias de las FARC. Su familia y amigos no comprenden por qué su WhatsApp mostró su última conexión tres días después de su muerte. Además, han notado la desaparición de diversas conversaciones y archivos de su celular. Las circunstancias de su asesinato, en la zona rural del municipio de Briceño, Antioquia, inquietan a sus seres queridos, quienes señalan que Mateo había estado denunciando la corrupción y el abuso de poder en la región.
Cristian Hernández, uno de sus mejores amigos, manifestó su preocupación por el manejo del celular de Mateo, indicando que alguien está manipulando su dispositivo. Mateo era director del medio El Confidente y cumplía una función crucial de vigilancia sobre algunos de los políticos y empresarios más influyentes de Yarumal.
Mateo iba a cumplir 25 años el 8 de junio. Se encontraba en la etapa final de su carrera en Ciencia Política en la Universidad Nacional, y dedicaba sus últimos días a financiar su propio medio digital, vendiendo jugos en su hogar. Su independencia económica le permitía operar sin restricciones, pero su compromiso con la verdad lo llevó a un trágico destino.
Una despedida dolorosa
Doña Gloria Rueda, madre de Mateo, expresó su anhelo de conocer los últimos pasos de su hijo antes de su asesinato. La familia ha exigido respuestas a la Fiscalía y Medicina Legal, quienes aún no les han facilitado el informe forense. La confusión y la falta de transparencia en torno al caso han aumentado su angustia. Sus amigos y conocidos coinciden en la bondad y valentía de Mateo, quien no era ajeno al conflicto que azota la región.
El 4 de mayo, Mateo se despidió de su padre, Carlos Pérez, antes de desplazarse a Briceño para cubrir un consejo de seguridad. A pesar de las advertencias sobre la peligrosidad de la zona, Mateo insistió en que estaría protegido por la presencia militar y se comprometió a no permanecer en la región durante la noche.
Contexto del conflicto armado en Briceño
Previo a su llegada, el 3 de mayo se produjo un enfrentamiento violento entre el Ejército y el frente 36 de las disidencias, arrojando un saldo mortal en la organización criminal. Este grupo, que mantiene negociaciones de paz con el gobierno colombiano, ha estado vinculado a la violencia en la región, lo que pone de relieve la complejidad del entorno en el que Mateo operaba.
El Secretario de Seguridad de Antioquia, Luis Eduardo Martínez, indicó que la última comunicación de Mateo fue el 5 de mayo, antes de que el contacto se perdiera. La aprehensión y las torturas que sufrió revelan la crueldad con la que los disidentes abordan a sus víctimas, y su situación inicial se ha convertido en objeto de análisis por parte de las autoridades.
Mateo llegó a Briceño y se hospedó en un modesto hotel, mientras que comenzó a buscar información sobre la dura realidad que vivían los campesinos atrapados en el fuego cruzado entre grupos insurgentes y fuerzas del Estado. Sin embargo, pronto se encontró en la inminente amenaza de ser identificado y secuestrado por los disidentes.
Recuperación del cuerpo y su legado
El 8 de mayo, una misión humanitaria del Comité Internacional de la Cruz Roja confirmó la recuperación del cuerpo de Mateo, quien llevaba tres días en condiciones inhumanas. Los amigos cercanos a Mateo trabajan en la recopilación de sus poemas y obras literarias, con la esperanza de publicar un libro en su memoria, honrando su legado como poeta y reportero.
Mateo es recordado no solo por su valiente compromiso con el periodismo independiente, sino también por su pasión por la literatura, la salsa y el ciclismo. Su voz y su trágico final resaltan la situación crítica que enfrentan los periodistas en Colombia.
A través de su trabajo en El Confidente, Mateo expuso la corrupción y la violencia que afectaban a su comunidad, dejando un vacío irreparable y un llamado urgente a la acción para proteger a quienes continúan luchando por la verdad.