La 70ª edición del Festival de Eurovisión ha comenzado este sábado a las 9 de la noche en Viena. Un acontecimiento que ha captado la atención no solo de los fanáticos de la música, sino también de activistas, debido a la controversia en torno a la participación de Israel. Este año, países como España, Irlanda, Islandia, Eslovenia y Países Bajos han optado por no participar en el certamen en protesta por la inclusión de Israel en el concurso.
Protestas en Viena
Las horas previas al inicio de la gran final han estado marcadas por diversas manifestaciones en la capital austriaca. Sin embargo, las protestas se han visto afectadas por la lluvia, lo que ha reducido su impacto visual y mediático.
El papel del televoto
Como en las dos ediciones anteriores, el televoto será crucial para determinar al ganador. Este año, la atención se centra en Finlandia, que se presenta como una fuerte contendiente, junto con la artista australiana Delta Goodrem. Finlandia y el representante israelí Noam Bettan lucharán por captar la preferencia del público, en un contexto donde el voto popular refleja cada vez más posiciones políticas.
Expectativas para la final
Se espera que pasada la medianoche se anuncie al ganador de esta edición, que ha sido catalogada como una de las más polémicas de los últimos años, debido a la combinación de política y música que ha dominado la conversación.
La emoción y la controversia se entrelazan una vez más en Eurovisión, un evento que sigue redefiniendo los límites entre entretenimiento y activismo social.