Descubren en Países Bajos cuadro nazi gracias a un inesperado heredero

Descubren en Países Bajos cuadro nazi gracias a un inesperado heredero

Un Cuadro Robado Durante la Segunda Guerra Mundial Aparece en Países Bajos

Un valioso cuadro del artista Toon Kelder, titulado Retrato de una joven, ha sido recuperado recientemente en el hogar de la nieta de Hendrik Alexander Seyffardt, un general neerlandés colaborador del régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Esta obra fue originalmente robada al célebre marchante de arte Jacques Goudstikker, cuyas colecciones son reconocidas como uno de los ejemplos más emblemáticos del expolio de arte por parte de los nazis.

El Contexto Familiar y el Descubrimiento

La revelación sobre la existencia del cuadro se hizo pública gracias a Arthur Brand, conocido como el «detective del arte». El descendiente del general, que hasta ese momento desconocía su parentesco, decidió contactar a Brand tras recibir informes sobre la obra. Este descubrimiento ha causado un profundo impacto emocional en la familia, ya que su informante se ha dado cuenta de la colaboración de su antepasado con el régimen nazi.

Hendrik Alexander Seyffardt fue asesinado en 1943 por miembros de la resistencia neerlandesa en su hogar en Scheveningen, un distrito de La Haya. Este hecho, junto con el pasado oscuro de su familia, ha llevado a la nieta a buscar la restitución del cuadro.

El Reconocimiento de la Obra

El cuadro, que había estado en posesión de la familia desde la guerra, cuenta con una etiqueta en el marco que identifica su pertenencia a la colección de Goudstikker. Este marchante fue un experto en maestros antiguos, y su legado artístico ha sido uno de los más importantes relacionados con el arte robado. Se ha revelado además que todo el catálogo de Goudstikker fue adquirido forzosamente por Hermann Göring, comandante supremo de la fuerza aérea alemana.

A pesar de la advertencia que recibió el familiar sobre que el cuadro «no debe venderse jamás», el descubrimiento ha planteado un dilema moral e histórico. «Es arte judío saqueado, robado a Goudstikker», declaró Brand, insistiendo sobre la importancia de su restitución.

Investigaciones y Restitución

Tras la llamada inicial, Brand se aseguró de la autenticidad del cuadro como parte del lote saqueado. Se descubrió que el 9 de octubre de 1940 se realizó una subasta de una porción de la colección Goudstikker en la casa de subastas Frederik Muller, de Ámsterdam. Brand encontró la firma del pintor en tres obras de la colección, confirmando que el cuadro en cuestión estaba registrado en dicha subasta.

Una vez recopilados los datos necesarios, Brand comunicó sus hallazgos al descendiente de Seyffardt, quien manifestó su deseo de restituir el cuadro y permitió hacer pública la historia. En un acto de apuro, la familia entregó la obra a Brand, quien ahora debe coordinar su restitución a los herederos de Goudstikker.

Marco Legal y Desafíos

A nivel legal, según la normativa neerlandesa, la policía no puede confiscar la obra debido a que el caso ha prescrito. El Comité de Restitución, encargado de asesorar al Gobierno sobre arte robado, tampoco tiene autoridad sobre casos entre particulares.

Brand reflexionó sobre el pasado de Seyffardt y su familia, mencionando la posibilidad de que el cuadro hubiera pasado de mano en mano dentro de la familia desde la subasta hasta su descubrimiento actual. Este caso ha sido descrito por el experto como «el más extraño» de su carrera, un recordatorio de las repercusiones históricas que aún perduran.

Otros Casos Similares

En un caso notable de restitución, otra obra de Goudstikker, Retrato de una dama, fue encontrada en 2025 en Mar del Plata, Argentina, en una propiedad residencial. Este cuadro también había sido llevado allí por un colaborador de Göring, lo que vuelve a resaltar el impacto del expolio de arte durante la Segunda Guerra Mundial.

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