La Desaparición de Luis Alberto Pino Soto: Un Recuerdo Doloroso en la Historia de Chile
Luis Alberto Pino Soto, el tercer hijo de una familia humilde en Santa Rosa de Arica, desapareció el 1 de julio de 1986, a la edad de 15 años, justo antes de una protesta nacional contra la dictadura de Augusto Pinochet. Ese día, su hermano menor, Hans, de solo siete años, fue el último en verlo. La relación entre ambos era cercana: jugaban juntos y Hans admiraba las maquetas que Luis construía con papel de aluminio y corcho. “Era muy talentoso. Si estuviera con nosotros, habría sido un artista”, declara Hans, ahora de 47 años.
El Reconocimiento Tardío de una Víctima
Cuatro décadas después de su desaparición, el 26 de febrero de 2023, Luis fue reconocido oficialmente como víctima de la dictadura a través del Plan Nacional de Búsqueda, Verdad y Justicia, implementado por el gobierno de Gabriel Boric. Durante una ceremonia en Arica, su familia, incluyendo a sus padres octogenarios, Víctor Pino y María Soto, recibió este importante reconocimiento, después de años de angustiosa búsqueda.
La agrupación Mujeres, Memoria y Derechos Humanos de Arica jugó un papel clave en este proceso de reconocimiento, que finalmente aporta un poco de paz a la familia Pino Soto.
La Búsqueda de una Familia Desgarrada
Tras la desaparición de Luis, la vida familiar se tornó sombría. “Nunca más se celebró nada”, relata Hans. La madre de Luis dejó de trabajar y dedicó todos sus esfuerzos a la búsqueda de su hijo. Esta búsqueda, que incluyó visitas a edificios del gobierno y a la policía, fue acompañada de un profundo dolor, descrito por Hans como un vacío que nunca se llena, a pesar de los momentos felices que tuvo con su familia.
En 1990, durante la presidencia de Patricio Aylwin, la familia presentó el caso de Luis ante la Comisión de Verdad y Reconciliación, pero su nombre fue omitido del listado oficial de víctimas debido a un error administrativo que lo documentó como «Pinto» en lugar de «Pino». Actualmente, Luis es una de las 1,469 personas desaparecidas en Chile, de las cuales 219 eran menores de 21 años.
Recuerdos Vivos y un Hogar Humilde
Los recuerdos de Hans sobre su hermano Luís son vívidos. “Hacía maquetas, y su imaginación era impresionante”, dice. Luis era todavía un niño que disfrutaba pasar tiempo con su hermano menor, y a menudo se resistía a las distracciones de la adolescencia, como salir con chicas. La trayectoria de la familia Pino Soto estaba marcada por la humildad, viviendo en una casa simple donde la luz solo brillaba por momentos, excepto aquella fatídica noche del 1 de julio de 1986, cuando la angustia mantuvo encendida una luz toda la noche.
El día que Luis desapareció, él y Hans vieron dibujos animados juntos antes de que Luis saliera a buscar un cuaderno a casa de un compañero. Su ropa elegida para esa salida, incluso, se recuerda con detalle. Mientras Hans observaba desde la ventana, su hermano sonrió al salir, un recuerdo que perdura en su mente hasta hoy.
Una Larga y Desesperante Búsqueda
Tras la desaparición, la familia intentó por todos los medios contactar con las autoridades. Sin embargo, fue una lucha constante y frustrante. La denuncia solo fue aceptada por la Policía de Investigaciones dos días después, y la falta de respuestas se tradujo en años de desesperación para la familia. “Era como estar en medio de las líneas del metro, todo oscuro”, recuerda Hans.
Su madre, constantemente buscadora de respuestas, enfrentó incluso situaciones desalentadoras, donde tuvo que hablar con mandos militares sin obtener ayuda. A sus 47 años, Hans reflexiona sobre cómo los recuerdos de su hermano todavía lo acompañan, especialmente al ver dormir a sus propios hijos, quienes también reflejan rasgos de Luis.
Reconocimiento y Reflexión
En la ceremonia de reconocimiento de Luis como víctima oficial de la dictadura, Hans revisó una carpeta con antecedentes del caso. “Entendí por qué mi madre lloraba tanto y buscaba a mi hermano”, expresa. Este reconocimiento simbólico no solo representa un paso hacia la justicia, sino también una oportunidad para recordar y honrar a aquellos que han sido víctimas de la represión en Chile.