David Hockney, el célebre pintor británico, falleció el jueves en Londres a los 88 años. Su prolífica carrera abarcó más de seis décadas y se caracterizó por una continua exploración de diversos ciclos temáticos, incluyendo piscinas californianas, retratos, paisajes, y un constante interés por las herramientas tecnológicas, desde la Polaroid hasta el iPad. Hockney fue un reflejo de la vida moderna, comparable a un Manet contemporáneo, siempre observando la luz, la perspectiva y el paso del tiempo.
1. Las Piscinas Californianas
El primer encuentro de Hockney con Los Ángeles fue un momento revelador; desde el avión, vio «piscinas azules por todas partes». Este descubrimiento pronto se convirtió en uno de sus temas más recurrentes, encapsulando la arquitectura modernista de California y el clima de homoerotismo. Desde su mudanza a Los Ángeles en 1964, Hockney creó obras que definieron la estética de la ciudad en la segunda mitad del siglo XX, alejándose de la imagen grandilocuente del art déco y el viejo Hollywood.
Las piscinas en su arte simbolizan tanto el placer hedonista como una profunda melancolía. Obras icónicas como A Bigger Splash (1967) y Portrait of an Artist (Pool with Two Figures) (1972) representan esta dualidad, donde la ausencia de figuras juega un papel crucial, convirtiendo el vacío en el protagonista de su narrativa visual.
2. Retratos y la Cotidianidad Doméstica
Hockney no se limitó a las piscinas; su obra también exploró numerosos interiores. Cada habitación, sofá y objeto decorativo en sus pinturas ofrece información sobre sus personajes y sus contextos socioculturales, transformando lo doméstico en un espacio de profunda exploración psicológica. En My Parents (1977), sus progenitores aparecen en un entorno sobrio, simbolizando dificultades en la comunicación familiar.
En sus retratos dobles, como en Christopher Isherwood and Don Bachardy (1968) y Mr and Mrs Clark and Percy (1971), la posición de los cuerpos revela complejas dinámicas de deseo y poder, representando la vida cotidiana de las parejas gais con una naturalidad poco común para su época.
3. El Regreso al Paisaje
En sus obras tardías, Hockney dirige su atención hacia el paisaje, primero en su Yorkshire natal, al que regresó en 2005. Allí, capturó la luz cambiante y los ciclos de las estaciones, conceptos que resultan relevantes en su trabajo tardío. Su mudanza a Normandía en 2019 le brindó un nuevo escenario para explorar, dando vida a obras como Bigger Trees near Warter (2007) y A Year in Normandie (2020-2021), las cuales invitan al espectador a interactuar de una manera innovadora.
4. Bodegones Digitales
En su etapa final, Hockney también retoma el género del bodegón, creando numerosas obras de flores, frutas y objetos cotidianos. Utilizando dispositivos como el iPhone y el iPad, Hockney explora la esencia del color y la composición, modernizando el estudio de la naturaleza muerta. Su exposición de 2010, Fleurs fraîches. Dessins sur iPhone et iPad, muestra cómo estas herramientas contemporáneas se integran en una tradición artística anterior.
5. De la Pintura a la Pantalla
Hockney se destacó por su curiosidad hacia la tecnología, utilizando una variedad de herramientas para crear imágenes. Desde cámaras Polaroid hasta programas informáticos, Hockney siempre buscó nuevas formas de expresarse. Su obra Pearblossom Hwy., 11–18th April 1986, que consiste en múltiples fotografías, ilustra su deseo de romper con la perspectiva tradicional, buscando representar la realidad de manera innovadora.