Ceuta: Menores varados en crisis humanitaria
Una decena de niños relata sus horas varados en la ciudad sin comer ni conseguir alojamiento.
Malak, una joven de 14 años, expresa su angustia mientras muestra un pie vendado. La adolescente, acompañada de su hermano Zakariyya, de la misma edad, cruzó desde la costa marroquí de Castillejos hacia Ceuta hace dos días. “Quiero ir al médico”, suplica Malak, quien añade que ambos han intentado acceder a los centros de menores, pero solo encontraron saturación y rechazo. Sin comida y con solo unas gotas de agua, caminan hacia la frontera, esquivando a los militares que intentan controlar la situación. “Nos hemos caído al intentar huir, estamos cansados”, relata angustiada.
La situación de los menores migrantes
Testimonios de varios jóvenes reflejan un panorama desolador. Ahmed, un chico de 15 años, también procedente de Marruecos, afirma: “No he comido en dos días. He dormido en la puerta del centro de menores”. La situación es caótica; muchos menores han cruzado de forma irregular en busca de una mejor vida, pero se encuentran sin recursos.
La respuesta institucional
Hasta la fecha, Ceuta ha acogido a 770 menores migrantes en sus instalaciones, un incremento notable considerando que al principio de julio había solo 180. Las autoridades locales no han podido estimar cuántos menores han cruzado desde el 30 de julio debido al constante movimiento. “Hemos estado avisando de la inminente crisis, pero no nos hicieron caso”, comentan funcionarios que trabajan con menores migrantes.
Crisis sanitaria y legal
La Fiscalía de Menores en Ceuta no ha podido atender a los nuevos llegados. Los fiscales han solicitado refuerzos ante la creciente complejidad de la situación, que incluye el miedo de muchos menores a ser devueltos a Marruecos y la falta de personal para atender el creciente número de casos. La salud y el bienestar de estos menores se convierten en una preocupación prioritaria.
Caminos hacia la frontera
Entre tanto desasosiego, casos como el de Bilal, un niño de 10 años que cruzó solo, llaman la atención. Su abuela, Fatihan, busca desesperadamente la manera de llevarlo de vuelta. La percepción de que cruzar a Ceuta les brindará mejores oportunidades es un tema recurrente entre los jóvenes, que se enfrentan a una dura realidad tras el cruce.
Refugios y hostigamiento
Los comercios en Ceuta están mayormente cerrados, y muchos jóvenes que han llegado en estos días de crisis merodean sin éxito en busca de alimento. La desesperación lleva a algunos a intentar volver, y la confusión reina en las calles, matizadas por enfrentamientos locales y el desasosiego de los migrantes que no encuentran un refugio seguro.