En el mundo del fútbol, los equipos que enfrentan adversidades necesitan jugadores resilientes como Ferran. Este futbolista no se limita a ser titular o suplente; su rol es más versátil, entrando y saliendo del campo con una constante disposición para desmarcarse. Ferran se muestra atento tanto a la jugada como al gol, combinando altruismo y capacidad de remate. Su trayectoria lo llevó a ser decisivo en un momento crucial: el Mundial. Al igual que Andrés Iniesta en 2010, Ferran marcó un gol que selló la victoria de España, consagrándola como campeona de la Copa del Mundo por segunda vez.
La final del torneo dejó una imagen imborrable, donde Argentina, luchando hasta el final, encontró a Lionel Messi y a Giuliano Simeone para intentar revertir la situación. Sin embargo, el tiempo y el juego de equipo de la Selección Española resultaron determinantes. La Roja, tras un esfuerzo considerable, logró mantener su ventaja de 1-0 y llevarse el título, a pesar del empuje argentino y la presión que sufrió en momentos claves del partido.