Beto Coral, activista colombiano, regresa tras ser deportado de EE. UU.

Beto Coral, activista colombiano, regresa tras ser deportado de EE. UU.

El activista colombiano de izquierda Franklin Humberto Coral Garrido, conocido como Beto Coral, regresa este jueves a Colombia tras ser deportado por Estados Unidos. Su detención, ejecutada el 16 de junio por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Arizona, fue precedida por una orden firmada por el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, en lo que muchos consideran una persecución política. Coral, de 39 años y oriundo de Medellín, es un reconocido creador de contenido y un ferviente partidario del presidente saliente, Gustavo Petro.

La deportación de Coral ha generado controversia debido a su posición crítica hacia el ultraderechista Abelardo de la Espriella. De la Espriella, quien anunció su detención dos horas antes de que esta se llevara a cabo, ha mantenido vínculos cercanos con funcionarios de la Administración Trump. De hecho, hace un año, Coral denunció penalmente a De la Espriella en Florida por la grabación ilegal de una llamada, un hecho que seguramente influyó en su detención.

Según la embajada colombiana en EE. UU., el nombre de Coral está incluido en la lista de pasajeros de un vuelo de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, que facilita el regreso de los deportados. El presidente Petro ha señalado en redes sociales que Coral fue «injustamente encarcelado» y ha destacado que el activista llega a Colombia «sin cadenas», en referencia a una de las victorias diplomáticas de su administración: poner fin a la práctica de esposar a los colombianos deportados.

En un comunicado tras su detención, Coral se defendió al afirmar que no es un criminal, sino un colombiano que ingresó legalmente a EE. UU. y solicitó asilo tras recibir amenazas por su trabajo investigativo sobre la desaparición forzada de su padre, el capitán de la Policía Humberto Coral Caballero. A pesar de tener su documentación en regla, como un número de seguridad social y permisos válidos, su solicitud de asilo nunca fue aprobada.

Un memorándum revelado por The New York Times detalla que Marco Rubio consideró que la presencia de Coral en EE. UU. comprometía los intereses del país, argumentando que estaba llevando a cabo «actividades políticas» que podrían permitir a extranjeros usar plataformas estadounidenses para desinformar y atacar a actores democráticos extranjeros. Coral, sin embargo, ha insistido en que nunca ha violado ninguna ley estadounidense y que «hablar no es un crimen».

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