El Impactante Caso de Bernarda Vera: Una Vida Inesperada Tras 50 Años de Desaparición
Bernarda Rosalba Vera Contardo, una mujer de 80 años que reside en Argentina, fue considerada durante más de cinco décadas una de las 1.469 víctimas de desaparición forzada en Chile. Su nombre figura en el Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, comúnmente conocido como el Informe Rettig, presentado en 1991, que documentó los crímenes de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). Recientemente, su familia recibió la confirmación oficial de que Bernarda está viva, gracias a una prueba de ADN ordenada por el juez chileno Álvaro Mesa.
Una Historia de Búsqueda y Desesperación
La historia de Bernarda Vera ha conmocionado a Chile, planteando interrogantes sobre cómo pudo haber estado viva durante tantos años sin que su familia lo supiera. Vera, conocida como Anita mientras era activista del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) durante el gobierno de Salvador Allende (1970-1973), fue buscada intensamente por sus padres, Nelson y Elba, quienes jamás se enteraron de su suerte antes de fallecer. En 1990, tras el fin de la dictadura, la familia presentó una denuncia ante la Comisión Rettig, donde Vera era mencionada como desaparecida.
La búsqueda de su hija, ahora de 58 años, comenzó cuando tenía solo cinco. Intentó reconstruir la historia de su madre viajando desde Santiago a la región de Los Ríos, donde se perdió el rastro de Vera, sin obtener nuevos datos relevantes tras décadas de búsqueda. Además, se realizaron dos investigaciones judiciales sobre su desaparición, pero ninguna logró esclarecer el caso.
Una Revelación Sorprendente
El descubrimiento de que Vera sigue viva fue el resultado de una indagatoria del Plan Nacional de Búsqueda (PNB), creado en 2023 por el gobierno de Gabriel Boric para esclarecer el destino de las víctimas de desaparición forzada. La periodista Pascale Bonnefoy, encargada de la investigación, encontró información contradictoria en comparación con los informes anteriores, revelando que Bernarda Vera no había sido ejecutada ni estaba desaparecida.
Entre 2024 y 2025, Bonnefoy rastreó la vida de Vera, quien había huido de Chile hacia Argentina en la clandestinidad, donde se unió a la guerrilla del PRT-ERP bajo el nombre de Carmen. Más tarde, se trasladó a Brasil y, eventualmente, a Suecia, donde vivió con identidad cambiada hasta finalmente regresar a Argentina.
Un Viaje de Retos y Identidades Múltiples
Tras abandonar Suecia, donde adquirió la nacionalidad, y después de haber tenido tres hijos, Vera cambió de nombre a Benny. Este cambio complicó aún más su búsqueda, dificultando la tarea de los investigadores al rastrear su paradero. Bonnefoy y el equipo del PNB se encontraron con el desafío de evitar que la familia se enterara de la situación a través de filtraciones.
La confirmación de su identidad llegó en septiembre de 2025, cuando un reportaje de Chilevisión localizó a Bernarda viviendo en el balneario de Miramar, cerca de Mar del Plata. Sin embargo, ella se negó a hablar sobre su pasado, manteniéndose en la penumbra respecto a sus experiencias previas.
La Vida Antes de la Desaparición
Bernarda Vera, proveniente de una familia de tendencias políticas conservadoras, se unió al MIR y recibió entrenamiento militar en Cuba en 1972. A su regreso a Chile, trabajaba como profesora en la escuela pública de Puerto Fuy, un lugar clave en su vida. Su vida cambió drásticamente tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, cuando participó en un asalto fallido a un retén de Carabineros mientras se encontraba en la clandestinidad.
De acuerdo al Informe Rettig, fue detenida el 10 de octubre de 1973 en Liqueñe, donde se presume que fue ejecutada. Sin embargo, los hallazgos recientes desafían esta narrativa, sugiriendo que Vera logró escapar y llevar una vida oculta en distintos países.
La Investigación y el Legado Familiar
La investigación de Bonnefoy ilustró la complicidad de distintos organismos en la falta de información durante décadas. El vínculo entre la familia de Vera y el PNB se reforzó a medida que el caso avanzaba. En Chile, sus nietos recién se han enterado de que su abuela está viva, simbolizando la complejidad de historias de exilio y desaparición en la historia reciente del país.