Aumento del Salario Mínimo en Colombia: Debate y Controversia
Este año, el aumento del salario mínimo decretado por el Gobierno del presidente Gustavo Petro ha generado un intenso debate en la sociedad colombiana. El incremento del 23% en el salario mínimo se produjo tras la falta de acuerdo en la mesa de concertación tripartita, lo que llevó a una fuerte disensión en las redes sociales, donde las opiniones se polarizaron.
Detalles del Decreto
Mediante el Decreto 1469 de 2025, el Gobierno ha establecido este aumento, ahora objeto de demandas de nulidad y acciones de tutela. El enfoque central del decreto se fundamenta en la necesidad de garantizar un salario mínimo vital que permita a los trabajadores cubrir no solo sus gastos personales, sino también los de sus familias.
Este decreto se sustenta en los artículos 25 y 53 de la Constitución Política, los cuales reconocen el derecho al trabajo y establecen la obligación de asegurar una remuneración mínima. El Gobierno argumenta que, de acuerdo con la jurisprudencia constitucional y recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el salario mínimo debe ser suficiente para asegurar condiciones de vida dignas para los trabajadores y sus familias.
Criterios para la Fijación del Salario
En la motivación del decreto, se analizaron diversos criterios técnicos y legales para determinar el salario mínimo, como la inflación, la productividad y el crecimiento del PIB. La OIT y su concepto de “salario vital” fueron considerados esenciales, entendiendo este como el ingreso necesario para cubrir las necesidades básicas de un hogar.
Además, el Gobierno se basó en la jurisprudencia de la Corte Constitucional, que establece que el aumento del salario mínimo debe reflejar la protección especial del trabajo y los objetivos económicos del Estado. Los indicadores del DANE indicaron una reducción del desempleo y una disminución de la inflación, lo que representó un contexto favorable para el incremento.
Opiniones Contrarias al Incremento
A pesar de la intención del Gobierno, la publicación del decreto provocó reacciones negativas entre economistas y exintegrantes del Gobierno. Jorge Iván González catalogó el aumento como un “error monumental”, advirtiendo que podría perjudicar a los más vulnerables y elevar la inflación. Luis Carlos Reyes también cuestionó la decisión, sugiriendo que se ignoraron alternativas estructurales para mejorar los ingresos, mientras que José Antonio Ocampo enfatizó que el incremento traerá efectos negativos complejos, especialmente para las micro y pequeñas empresas.
Perspectivas Académicas
El debate incluyó referencias al libro Myth and Measurement: The New Economics of the Minimum Wage, de David Card y Alan Krueger, que argumenta que muchas creencias sobre los efectos del salario mínimo en el empleo carecen de evidencia empírica. Sin embargo, estos estudios suelen basarse en economías muy diferentes a la colombiana, lo que complica la aplicación de sus hallazgos.
Legalidad del Incremento Salarial
A pesar de las críticas, se argumenta que el decreto se fundamenta en un análisis detallado de múltiples variables económicas y sociales y se adhiere al mandato constitucional. Desde una perspectiva legal, el decreto no parece tener defectos significativos. El Gobierno actuó dentro de sus competencias, aunque se puede cuestionar la viabilidad fiscal del aumento.
Reflexiones Finales
El debate alrededor del salario mínimo plantea la pregunta: ¿qué tan mínimo es realmente el salario mínimo en Colombia? Reflexiones como las de Andrés Felipe Solano en su crónica “Salario mínimo, vivir con nada” podrían ofrecer una perspectiva significativa sobre la vida de quienes dependen de estos ingresos en un contexto de desigualdad.