La ministra de Sanidad, Mónica García, informó este domingo sobre la situación sanitaria en Ceuta, donde se han atendido a 5.800 migrantes en los últimos 15 días. Esta cifra se registra desde que a finales de julio de este año, aproximadamente 70.000 personas ingresaron a la ciudad autónoma. García aseguró que “la mitad del hospital está ocupado, pero no se trata de una situación de colapso”.
En su exposición, la ministra también defendió con firmeza que “asociar inmigración con enfermedad es injusto y xenófobo”. Destacó que “los migrantes no traen enfermedades; pueden enfermar, pero no son portadores de enfermedades”.
La reacción del Partido Popular no se hizo esperar, exigiendo la dimisión de García debido a lo que consideran un colapso en las urgencias de Ceuta. Esta respuesta política se enmarca en un contexto donde la presión migratoria ha ido en aumento.
Situación en Castillejos
En el lado marroquí, la ciudad fronteriza de Castillejos presenta un despliegue de seguridad más reducido este domingo que el día anterior. Este cambio se relaciona con los esfuerzos del gobierno para controlar la llegada de cientos de migrantes subsaharianos que intentan alcanzar Ceuta. Durante las últimas horas, las autoridades arrestaron cerca de 300 personas, la mayoría provenientes de países en conflicto, quienes buscan asilo en la Unión Europea. Estos migrantes fueron enviados en autobuses a puntos alejados del sur de Marruecos.
A pesar de estas detenciones, más de 500 migrantes subsaharianos aún permanecen escondidos en los bosques cercanos a la frontera, lo que indica la persistente crisis migratoria en la región.
Apoyo a los periodistas
Por otro lado, la Asociación de Periodistas de Madrid y la Asociación y Colegio Vasco de Periodistas han expresado su apoyo a los reporteros de la Agencia Efe y Televisión Española, quienes fueron expulsados el sábado de Castillejos por las autoridades marroquíes. Estas asociaciones han condenado firmemente esta acción de Rabat, levantando preocupaciones sobre la libertad de prensa en la región.
La situación en Ceuta y Castillejos refleja las complejidades de la crisis migratoria y sus repercusiones tanto en el ámbito sanitario como en derechos fundamentales.