Durante las primeras décadas de la colonización española en América, se registraron dos muertes a causa de la viruela: una mujer de aproximadamente treinta años y un joven de solo 20. Los restos de ambos fueron desenterrados hace varias décadas de un yacimiento de cultura inca en el norte de Chile, y recientemente se ha encontrado ADN del Variola virus en sus restos. Este hallazgo representa las pruebas más antiguas de la presencia de dicho virus en suelo americano.
Detalles del Descubrimiento
Los descubrimientos, publicados en la revista Science, revelan que este linaje del virus había dejado de perder genes, lo que indica una evolución hacia un estado más maduro. Proveniente de un origen animal (zoonótico), el virus encontró en los humanos su hospedador ideal. Esto se debe en parte al sistema inmunológico de los indígenas, que no tenía defensas adecuadas contra esta nueva enfermedad, facilitando así el proceso de adaptación del virus.
Implicaciones de la Investigación
El análisis también concluye que no había evidencia de la existencia del virus en América antes de la llegada de los colonizadores. Este descubrimiento no solo proporciona información importante sobre la historia epidemiológica de América, sino que también permite entender mejor la interacción entre enfermedades zoonóticas y poblaciones humanas en contextos de contacto cultural.
La investigación subraya la importancia de estudiar la interacción histórica entre humanos y enfermedades infecciosas en el contexto de la colonización y sus consecuencias en la población indígena.