Un hombre de 76 años, el conocido narcotraficante Ismael «Mayo» Zambada, ocupa el centro de atención en el último capítulo de la tensa relación entre México y Estados Unidos. Su captura y traslado, ocurridos hace dos años, se mantienen en el candelero. Zambada, un veterano del narcotráfico mexicano, llegó a Nuevo México en circunstancias extraordinarias, siendo secuestrado y posteriormente detenido. En México, este episodio es considerado una violación a la soberanía nacional, mientras que en Estados Unidos representa un triunfo para las autoridades en la lucha contra el crimen organizado.
Un Cambio en la Dinámica del Narcotráfico
Desde su llegada el 25 de julio de 2024, la situación ha evolucionado drásticamente. México y Estados Unidos estaban bajo administraciones distintas, y había un clima de cooperación diplomática. En Sinaloa, la violencia cobró un giro, ya que la región se mantenía relativamente estable gracias a la famosa pax narca. Zambada, entonces, disfrutaba de un respiro entre la sierra y Culiacán, mientras su antiguo socio Joaquín «Chapo» Guzmán, había sido arrestado y extraditado en 2016, enfrentando una pena de cadena perpetua. Durante ese tiempo, el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), liderado por Nemesio Oseguera Cervantes, también conocido como «El Mencho», reafirmaba su influencia en el Pacífico central y el Bajío.
El Secuestro y sus Consecuencias
Las primeras sospechas sobre el secuestro de Zambada recayeron sobre Joaquín Guzmán López, uno de los hijos del Chapo. La relación entre los dos capos había sido estrecha, pero las circunstancias de su apresamiento y posterior traslado revelaron una complejidad inesperada. Zambada se presentó como un cautivo, mientras Guzmán López se convertía en su captor. Este intercambio marcó el inicio del fin para la «vieja escuela» del narcotráfico en México.
La Respuesta del Gobierno Mexicano
Mientras tanto, Sinaloa enfrenta un vacío de poder y violencia, con Ismael Zambada Sicarios, alias «Mayito Flaco», luchando por el control entre familiares del Mayo y los herederos de Guzmán. Las estadísticas oficiales indican un descenso del 44% en los asesinatos en Sinaloa entre junio de 2025 y julio de este año. Sin embargo, muchos expertos argumentan que estos números pueden no ser exactos, ya que la Fiscalía local a veces no registra todos los homicidios o presenta cifras parciales.
Nuevas Revelaciones sobre el Secuestro
El clima de tensión ha resurgido debido a recientes informes sobre el papel del FBI en el secuestro de Zambada. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha exigido aclaraciones sobre la supuesta participación del FBI, lo que plantearía serias violaciones a leyes locales y tratados internacionales. Este contexto se complica aún más con la acusación del Departamento de Justicia de EE. UU. contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, por corrupción política.
Conflictos Internos y Estrategias Narrativas
Las declaraciones de la Fiscalía General de la República (FGR) han generado controversia, al afirmar que el FBI proporcionó información incompleta sobre el caso Zambada. Esta situación se agravó al revelarse que, en julio de 2024, el FBI había detenido al piloto del avión que transportaba a Zambada y Guzmán. Sin embargo, la FGR optó por deportarlo, generando interrogantes sobre la gestión de la información por parte de las autoridades mexicanas.
El futuro de Zambada sigue siendo incierto mientras aguarda su sentencia. El impacto de su encierro resuena en la política local, con el gobernador Rocha enfrentando serias acusaciones que han hecho que se recluya en su domicilio en Culiacán, mientras la tensión entre ambos países continúa en aumento.