Desempleo femenino en Chile: una crisis estructural
Las mujeres jóvenes en Chile están enfrentando graves dificultades para ingresar al mercado laboral. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), casi una de cada tres mujeres nacidas entre 2002 y 2008, que actualmente tienen entre 18 y 24 años, se encuentran desempleadas. Este fenómeno se produce en un contexto donde la creación de nuevos puestos laborales no está a la par con el crecimiento de la fuerza laboral.
El análisis de los expertos
La economista Carmen Cifuentes, investigadora del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales de la Pontificia Universidad Católica de Chile (Clapes UC), señala que en el último año apenas se han creado 70.000 nuevos empleos, mientras que 981.000 personas buscan trabajo. «La participación femenina ha aumentado, lo cual es positivo, pero ahora enfrentamos una contracción económica de cinco meses», afirma Cifuentes.
Estos desafíos fueron subrayados por el presidente José Antonio Kast, quien describió la situación económica del país como una “enfermedad” que afecta la calidad de vida de los chilenos. La tasa de desempleo nacional se ha situado en el 9,4%, la más alta desde junio de 2021. Aunque su ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, descartó una recesión técnica, el Banco Central ha moderado sus proyecciones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para el año 2026, estimándolo entre el 1% y el 1,75%.
Factores que limitan las oportunidades laborales
El incremento en las tasas de desocupación, que llevan más de 40 meses por encima del 8%, evidencia problemas estructurales en la creación de empleo. Cifuentes advierte sobre el impacto de las políticas que aumentan los costos laborales sin una mejora paralela en la productividad. Esto afecta especialmente el empleo formal privado.
Recientemente, el Ministerio del Trabajo convocó a una Mesa de Reactivación Laboral, que presentó un informe con propuestas para estimular la creación de empleos, especialmente para las mujeres. Su presidente, David Bravo, enfatiza que el deterioro laboral no ha cesado desde la pandemia y que es crucial abordar la situación de las mujeres jóvenes, quienes están en la “cara más notoria” de esta crisis.
Historias de mujeres en busca de trabajo
Pollet Arce, de 22 años, lleva meses buscando empleo para financiar su carrera en enfermería, pero ha enfrentado obstáculos significativos. “Es una traba ser mujer y joven”, dice, refiriéndose a las exigencias de experiencia que los empleadores imponen.
Por otro lado, Arantza Méndez, de 24 años y recién graduada de matrona, ha logrado un trabajo temporal, pero enfrenta la precariedad laboral en el sector salud. “Cada vez exigen más competencias o experiencia”, explica, lo que le ha dificultado acceder a oportunidades laborales estables.
Vicky Sepúlveda, madre soltera de 25 años, destaca que su situación complica su búsqueda. “No tener redes de apoyo hace que todo sea más difícil”, asegura, destacando la preferencia de los empleadores por quienes pueden ofrecer mayor disponibilidad horaria.
En el mercado laboral, las experiencias son variadas pero muestran patrones comunes. Javiera Ojeda Urzúa, de 20 años, señala que la falta de experiencia se ha convertido en un obstáculo psicológico que la desanima. “Siento que es frustrante no conseguir trabajo”, comenta, reflejando el sentir de muchas jóvenes en situaciones similares.
Denisse Valentina Tomas García, de 18 años, vivió la exclusión laboral por su embarazo. Ahora, mientras estudia para ser técnica en enfermería, trabaja esporádicamente como asesora de hogar, una labor que no le proporciona estabilidad económica.
Finalmente, Alisson Torres Varas, de 25 años, ha adquirido diversas habilidades a través de cursos, pero lleva dos años sin un empleo formal. “Sueño con durar más de un año en un empleo”, expresa, manifestando la incertidumbre que acompaña sus esfuerzos por integrarse al mercado laboral.