En la cabecera sur del estadio Carlos González y González, la batucada resuena con intensidad. Durante 120 minutos, la animada porra no cesa; solo pausa para hidratarse y celebrar cada gol con entusiasmo. Al otro lado, en dirección al río Humaya, un vendedor de donas y otro de salchichas asadas hacen su agosto, mientras otro hombre recorre el lugar con un cubo lleno de cervezas para ofrecer a los aficionados. Esta escena ha sido parte de la rutina de los sábados durante más de 20 años.
El estadio, que ha visto caer el sol en innumerables ocaciones pintando el cielo de rojo, rosa, amarillo y naranja, es un lugar emblemático en el que han dejado su huella grandes figuras del fútbol. Aquí, Josep Guardiola colgó los botines; Sebastián «El Loco» Abreu se coronó como campeón de goleo; el polémico Cuauhtémoc Blanco marcó su historia, y Diego Armando Maradona, en su paso como director técnico, dejó recuerdos imborrables mientras dirigía, bailaba, lloraba y firmaba un mural en homenaje a un gol.
Así, el Carlos González y González continúa siendo un punto de encuentro para los amantes del fútbol, donde la pasión y la historia se entrelazan en cada partido.