Diario de un Detenido en Alligator Alcatraz
Rafael Velázquez, un colombiano que solicitó asilo en Estados Unidos, ha documentado su experiencia durante dos meses en Alligator Alcatraz, un centro de detención de inmigrantes en los Everglades de Florida. Consciente de que los guardias podrían descubrir su diario en cualquier momento, él escondió cada página escrita en formularios oficiales, doblándolos y guardándolos en una bolsa plástica, entre las duchas del centro. A pesar de las circunstancias, logró escribir más de 20 páginas durante su detención.
“Quería que el mundo supiera lo que pasaba allí, pero desde nuestra perspectiva interna”, indicó Velázquez, quien fue deportado a Colombia el mes pasado. “Sé que algún día todo lo que pasamos en Alligator Alcatraz se hará público”.
El Viaje de Velázquez a EE. UU.
Velázquez llegó a Estados Unidos a través de la frontera con México y presentó su solicitud de asilo a principios de 2023. Tenía autorización de trabajo hasta 2030, un número de Seguro Social y licencia de conducir. Estaba empleado en una compañía de distribución de productos lácteos y había logrado estabilizar su vida en el país. Sin embargo, el 14 de abril, fue detenido por la Patrulla Fronteriza mientras conducía su Toyota Corolla cerca del Hard Rock Casino en Hollywood, al norte de Miami. A pesar de no haber cometido ninguna infracción de tráfico ni de tener antecedentes penales, el agente de la Patrulla le informó que el motivo de la detención era un control migratorio.
Los Objetos de la Esperanza
Al salir de Alligator Alcatraz en junio, Velázquez se llevó consigo el diario, así como otros objetos que simulan ser insignificantes, como un brazalete electrónico usado para las rondas de control, un vaso de silicona naranja, un par de calcetines y ropa interior. Aunque había reglas que prohibían llevar estos artículos al ser transferidos o deportados, para Velázquez cada uno de ellos representa un testimonio material de las condiciones que vivió en lo que describe como un «campo de concentración» para migrantes.
En el diario, alterna detalles cotidianos con oraciones y mensajes para su pareja. “Carolina, es difícil mantener la cordura en esta situación, pero la esperanza de verte y abrazarte me da fuerzas cada minuto”, escribe, cautivando con la profundidad de sus sentimientos.
El registro del tiempo es recurrente en su diario, donde recurre al ingenio para calcular la hora, ya que no contaban con un reloj. Alguien que lograba hacer una llamada preguntaba la hora y la compartía con los demás, buscando no perder la noción del tiempo.
Momentos de Incertidumbre
Uno de los momentos más críticos se detalla en una entrada escrita el 26 de abril de 2023: “Escuché mi nombre: ‘Rafael Velázquez, reúne tus cosas’. Fue una llamada rápida a Carolina, no sabía a dónde me llevaban. La sensación de angustia y la incertidumbre pesaban sobre mí”.
Velázquez casi fue deportado, pero un error en el conteo de detenidos canceló la operación. En su diario, describe: “Nos encadenaron y trasladaron a un autobús. Sin embargo, al llegar al aeropuerto Opa-Locka de Miami, me dijeron que regresábamos a Alligator Alcatraz; fue un milagro”.
Objetos que Hablan
El vaso de silicone naranja tiene un valor especial para Velázquez, quien lo logró sacar con la ayuda de otro detenido. “Pasé por dos revisiones y lo escondí en la cinturilla de mis pantalones. En un momento de distracción de los soldados, supe que debía actuar rápido para asegurarlo”. Para él, estos objetos son como trofeos que representan su resistencia.
La psicología define estos objetos como «objetos vinculantes», que permiten procesar experiencias traumáticas. Velázquez espera que un día estos objetos puedan ser exhibidos en un museo, como testimonio del sufrimiento que vivieron en el centro.
Realidades Compartidas
Otros detenidos, como Pedro Jaimez Varela, un venezolano que pasó tres meses en Alligator Alcatraz, también guardan recuerdos de sus experiencias. Jaimez se llevó una serie de objetos que dan crédito a lo que vivió. “Fue deshumanizante y aterrador. Todos los detenidos estaban enfermos y había escasez de alimentos”, recuerda.
Cierre de Alligator Alcatraz
Velázquez decidió aceptar la salida voluntaria antes de que lo deportaran, enfrentándose a un ambiente hostil que lo llevó a renunciar a su defensa legal. Su experiencia marcó su vida y la de su familia. El centro de detención, cerrado recientemente, albergó a cerca de 21,000 personas durante el tiempo que estuvo operativo, generando controversias y acusaciones de violaciones a los derechos humanos.
Tras su deportación a Medellín el 12 de junio, Velázquez se encuentra en proceso de reconstruir su vida, mientras sus objetos del pasado permanecen guardados en la casa de unos amigos. La experiencia en Alligator Alcatraz ha dejado secuelas que aún enfrenta su familia, reflejando el impacto de las políticas migratorias en sus vidas.