El secuestro y homicidio del exteniente venezolano Ronald Ojeda, ocurrido en febrero de 2024, ilustra claramente la estructura del Tren de Aragua (TDA) en Chile. Esta organización criminal transnacional, originada en la cárcel de Tocorón en Venezuela, ha transformado la delincuencia en el país sudamericano, convirtiéndose en un serio problema. La Fiscalía señala que el asesinato de Ojeda, disidente del régimen de Nicolás Maduro, tuvo un móvil político y está vinculado a una de las células más violentas activas en Santiago: Los Piratas de Aragua.
Los involucrados en el crimen
El grupo criminal, que opera bajo el liderazgo de Carlos Francisco Gómez Moreno, conocido como Carlos Bobby, jefe del TDA para Sudamérica, tiene en su dirección en Chile a Rafael Enrique Gámez Salas, apodado Turko, así como a Alfredo José Henríquez Pineda, alias Gordo Alex. Estos individuos son clave para entender cómo funciona la organización en el territorio chileno.
Avances en la investigación
Más de dos años después del asesinato, el caso de Ronald Ojeda está en una etapa crucial con el inicio de la audiencia de preparación del juicio oral. Durante este proceso, el tribunal está depurando las pruebas presentadas por los fiscales Héctor Barros y Alex Cortez, quienes han llamado a cerca de 200 testigos. Hasta el momento, 20 miembros de Los Piratas están acusados de diversos delitos, de los cuales seis están directamente relacionados con el homicidio de Ojeda.
La compleja red de actividades del Tren de Aragua y su impacto en Chile continúan siendo objeto de atención judicial y mediática, mientras avanza la lucha contra esta organización que representa un desafío significativo para las autoridades chilenas.