Desde su elección, cada anuncio de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia ha generado atención y controversia. El anuncio del fin de semana, sobre la creación de “bloques de defensa para la seguridad ciudadana”, no fue la excepción. Con esta iniciativa, De la Espriella busca combatir los índices de extorsiones, homicidios y robos en las principales ciudades del país. Sin embargo, la oposición ya ha expresado su preocupación, evocando el fantasma del paramilitarismo en relación con estas políticas de seguridad.
El presidente electo hizo el anuncio a través de la plataforma X, en respuesta a un artículo de El Heraldo, el cual reportaba sobre el cierre del sector comercial en Soledad, un municipio cercano a Barranquilla, tras la distribución de un panfleto amenazante. “Estoy convocando a los alcaldes de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga para crear la más grande operación de seguridad urbana en Colombia, basada en sus necesidades”, afirmó De la Espriella.
A pesar de la falta de detalles sobre el funcionamiento de estos bloques, los alcaldes de las ciudades mencionadas han expresado su apoyo. Carlos Fernando Galán, alcalde de Bogotá, se mostró dispuesto a colaborar con el nuevo Gobierno, mientras que Alejandro Eder de Cali destacó que él ha solicitado desde el inicio de su mandato un mayor apoyo para las ciudades.
No obstante, la propuesta ha provocado una fuerte reacción en la oposición. Gustavo Petro, el presidente saliente, calificó los bloques de “anacronismo”, defendiendo que bajo su administración, la seguridad ciudadana mejoró en casi todas las ciudades, excepto Barranquilla. “La violencia no crece, pero se mantiene, y esto se debe a conflictos entre grupos armados del narcotráfico”, expresó Petro en un mensaje en X.
Dentro del partido Pacto Histórico, varios miembros han calificado el plan como “vergonzoso”. La congresista María Fernanda Carrascal comparó los bloques con las antiguas Convivir, grupos civiles armados creados para combatir guerrillas, acusando que esto podría llevar a un nuevo nivel de paramilitarismo. El senador Alejandro Ocampo cuestionó si esto marcaría el regreso del paramilitarismo en una nueva versión.
La referencia a las Convivir remite a un capítulo oscuro en la historia colombiana, donde el gobierno de César Gaviria utilizó estos grupos civiles en la década de 1990 como apoyo al ejército. Eventualmente, muchos miembros fueron acusados de violaciones a derechos humanos y finalmente fueron absorbidos por grupos paramilitares, contribuyendo al auge de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
Hasta el momento, De la Espriella no ha especificado quiénes formarán parte de estos bloques de seguridad. Sin embargo, durante su campaña, mostró interés en reforzar el papel de militares retirados y veteranos de las fuerzas armadas. Este lunes nombró al general retirado Jorge Eduardo Mora como ministro de Defensa, marcando un claro apoyo a este sector.
El investigador Jorge Mantilla ha manifestado su preocupación sobre cómo se implementará esta estrategia. “Hay una posible superposición entre las funciones de la Policía Nacional y el Ejército Nacional, lo que genera la necesidad de definir claramente quién será responsable de los bloques de seguridad”, afirmó Mantilla. También sugirió la posibilidad de crear una nueva fuerza dedicada a la seguridad ciudadana en áreas rurales y suburbanas, similar a las gendarmerías de otros países.
Con su mandato a punto de iniciar, De la Espriella ha prometido adoptar políticas de mano dura similares a las de administraciones anteriores, y ha declarado que finalizará la política de negociación con los grupos armados, entregándoles un ultimátum para que se sometan a la justicia antes de proceder con la fuerza estatal.
Entre otras medidas, la creación de estos bloques de seguridad se sitúa como uno de los primeros pasos en esta estrategia que también incluye la construcción de megacárceles. Mantilla advierte sobre los límites de este enfoque, subrayando que es crucial delimitar las funciones y responsabilidades institucionales para evitar situaciones como las de las Convivir o los bloques de búsqueda de la década de los ochenta.
A pesar de la controversia generada, la propuesta ha sido bien recibida por los alcaldes, quienes se han reunido con De la Espriella para debatir su implementación. La inseguridad ciudadana es un tema crucial para los colombianos y la administración de De la Espriella parece dispuesta a capitalizar esta preocupación para su gestión desde la Casa de Nariño.