El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha señalado que el proceso de empalme con el Gobierno saliente de Gustavo Petro se enfocará en una auditoría. En un discurso emitido a través de sus redes sociales, que calificó como su segunda alocución dominical tras su victoria en las elecciones, De la Espriella lanzó acusaciones severas contra la administración actual, alegando que ha entregado la soberanía nacional al narcoterrorismo y ha manejado la política fiscal en reuniones secretas, además de dejar el sistema de salud en una situación crítica.
“Hemos encontrado cientos de irregularidades”, afirmó De la Espriella, aunque no ofreció detalles específicos sobre estas denuncias. También indicó que está llevando a cabo la “transferencia del poder de manos del Gobierno más corrupto en la historia del país”. Para ello, anunció la creación de un grupo de abogados que se dedicará a investigar las irregularidades detectadas durante el empalme. «Este equipo ya está presentando denuncias penales, fiscales y disciplinarias para que ninguna ilegalidad quede impune», agregó.
Un empalme marcado por la tensión
El empalme, que De la Espriella ha denominado «anticorrupción», ha adoptado un tono beligerante inédito en los procesos de transición recientes en Colombia. Si bien en el pasado se han producido tensiones, la actual situación es notablemente más aguda.
Las declaraciones del presidente electo se producen en un contexto que inicialmente parecía fluir con cierta normalidad. El viernes, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, encargado temporalmente de las funciones presidenciales, se reunió con el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, quien ha sido designado por De la Espriella para liderar el empalme. A partir del 7 de julio, se iniciará oficialmente un cronograma que se extenderá durante 24 días, al término del cual el Gobierno de Petro entregará informes iniciales a la nueva administración. Ambos equipos han acordado hacer públicos los encuentros, aunque han surgido desavenencias sobre cómo hacerlo.
Irregularidades en foco
El proceso de empalme, que generalmente se trata como un mero trámite, ha estado lleno de advertencias. De la Espriella ha ordenado la publicación diaria de las irregularidades detectadas en su movimiento político, Defensores de la Patria.
Desde su oficina en Barranquilla, rodeado de referencias culturales como enciclopedias y una biografía de Napoleón, De la Espriella mencionó problemas detectados, incluidos el déficit presupuestal y el cumplimiento de la deuda fiscal, además de los efectos de las reformas pensional y laboral. También expresó sus reservas sobre la situación de las finanzas públicas, sugiriendo que están en peor estado de lo que el Gobierno saliente ha informado. “Al Gobierno de Petro hay que recibirlo con beneficio de inventario”, dijo.
Cambio en la política de paz
El presidente electo también abordó la política de paz total implementada por Petro, que buscaba negociar con todos los grupos armados. De la Espriella se comprometió a desmantelar esta estrategia desde su primer día en el cargo, así como a revocar las concesiones otorgadas a los negociadores, a quienes se refirió como “narcoterroristas”. Prometió que la única alternativa para los criminales será el sometimiento a la justicia según la ley vigente y que solicitará a la fiscal general la reactivación de todas las órdenes de captura pendientes. “No habrá un solo rincón de Colombia donde el Estado renuncie a ejercer su legítima soberanía”, afirmó.
Sobre el sistema de salud, De la Espriella lo calificó como una “crisis humanitaria”, citando una deuda de 26 billones de pesos con las Entidades Promotoras de Salud (EPS). Este Gobierno ha indicado que las EPS han malgastado recursos destinados a la sanidad, intentando reformar su funcionamiento sin éxito en el Congreso. Aunque no especificó cómo procederá, el presidente electo aseguró que resolverá esta situación en 90 días y anunció que presentará denuncias penales para que los responsables rindan cuentas.
Un discurso cargado de simbolismo
En su discurso, De la Espriella utilizó un lenguaje simbólico, refiriéndose a la patria milagro y mencionando a Dios, dejando de lado discusiones sobre su predecesor. Indirectamente hizo alusión al candidato de izquierda, Iván Cepeda, diciendo: “Algunos loquitos hablan de desobediencia civil, que no es otra cosa que primeras líneas, bloqueos y terrorismo urbano”, en referencia a declaraciones recientes del senador. “Yo propongo obediencia constitucional”, añadió. Enfatizó que cualquier acción ilegal será confrontada con el pleno respaldo del Estado de Derecho.