Héctor Barros Vásquez, fiscal de 57 años originario de Linares, Chile, lleva 25 años en la lucha contra la delincuencia y ha sido tanto testigo como protagonista de la evolución del crimen en el país. Una de las organizaciones criminales que han incrementado la violencia en Chile es el Tren de Aragua (TDA), un grupo transnacional que surgió en la cárcel de Tocorón, Venezuela.
Origen del Tren de Aragua y su expansión en Chile
Fundado por Héctor Guerrero, conocido como el Niño Guerrero, este grupo ha extendido sus influencias en Chile mediante el envío de sus operativos más leales, entre ellos Larry Álvarez, apodado Larry Changa, y Carlos Gómez, conocido como Carlos Bobby, quien se ha convertido en el jefe operativo para Sudamérica. Ambos se encuentran actualmente detenidos en Colombia, pero continúan manejando sus actividades criminales desde la prisión.
Transformación de la delincuencia en Chile
Antes de la llegada del TDA, Barros describe la delincuencia en Chile como “tradicional”, caracterizada por niveles bajos de violencia, donde los secuestros generalmente ocurrían entre traficantes. En estos casos, las víctimas eran liberadas sin daños, incluso cuando las negociaciones fallaban. Sin embargo, la situación ha cambiado drásticamente. “Hoy en día, estamos enfrentando secuestros violentos, torturas, y hay casos espeluznantes, como cuando les cercenan la oreja a las víctimas y se ven obligadas a comérsela”, comenta Barros. Esta nueva etapa de la violencia no es solo un relato; las organizaciones capturan estos actos en video, mostrando la crudeza de su accionar.
A medida que el Tren de Aragua mantiene su influencia y su actividad en Chile, la percepción de la delincuencia en el país está sufriendo transformaciones significativas, evidenciando una realidad alarmante que requiere atención urgente por parte de las autoridades y la sociedad.